El BSPA N.º 7075 desarrolló una jornada educativa en el NIDO junto a la comunidad Wichí, donde docentes y alumnos presentaron un proyecto surgido del trabajo pedagógico anual y orientado a fortalecer el vínculo con el territorio a través de actividades didácticas, lecturas y acciones solidarias impulsadas por los propios estudiantes.
En Metán, el BSPA N.º 7075 llevó adelante una jornada que puso en primer plano el vínculo entre la escuela y la comunidad. La propuesta, realizada en las instalaciones del NIDO, reunió a docentes, estudiantes y vecinos en una actividad que se inscribe dentro del segundo módulo del programa educativo y que tuvo como eje el trabajo con pueblos originarios. Fue una experiencia amplia, organizada desde la institución pero orientada a fortalecer la relación con el territorio.
La directora del establecimiento, Mónica Otreras, explicó que la iniciativa surgió del trabajo interno que cada año realizan los equipos docentes. Señaló que el proyecto fue diseñado íntegramente por profesores y alumnos con un objetivo claro: acercar a los estudiantes a las raíces culturales de la región y promover la participación de los niños de la comunidad en actividades educativas. Incluyó juegos didácticos, espacios de lectura y distintas propuestas de integración.
Una de las docentes responsables del proyecto, Raquel, detalló que la idea tomó forma durante las jornadas pedagógicas anuales. Comentó que comenzó como un trabajo sencillo de lectura y juegos, pero que se expandió a partir del interés de los propios alumnos. Fueron ellos quienes se organizaron para realizar colectas, ventas de vasos de vidrio y productos dulces, y distintas acciones destinadas a reunir fondos para adquirir juguetes y armar bolsitas con golosinas para los niños de la comunidad. “Era un proyecto chico que se volvió grande por iniciativa de los estudiantes”, señaló. El docente a cargo destacó el compromiso del grupo y aclaró, entre risas, que los jóvenes no buscaban felicitaciones sino aprobar la materia. “Ya tienen la aprobación, pero además se llevan el reconocimiento de la comunidad”, expresó.
Los alumnos que participaron coincidieron en que la propuesta trascendió lo estrictamente escolar. Afirmaron que se trató de un trabajo social y agradecieron las colaboraciones recibidas, entre ellas las donaciones aportadas por la doctora Ana Barrientos. Relataron que la jornada fue compartida con los niños del lugar, con quienes organizaron juegos y actividades. Aseguraron que la comunidad los recibió con cordialidad y que la experiencia les resultó gratificante.
El presidente de la comunidad Wichí, José Monte de Oca, destacó el acercamiento y el valor del proyecto. Expresó que la comunidad está abierta a nuevas ideas, especialmente aquellas que involucren a niños y adolescentes. Recordó que, en otros momentos, se había planteado la necesidad de una mayor vinculación con la sociedad y consideró que esta actividad ayudó a derribar barreras. Aclaró que las comisiones barriales actúan como representantes y no como jefaturas, y remarcó que su intención es impulsar propuestas que proyecten un futuro más amplio para las nuevas generaciones. Señaló que hubiera deseado una participación todavía mayor de las familias, dado que la comunidad cuenta con muchos niños, pero valoró especialmente el entusiasmo de quienes asistieron.
Hacia el cierre de la jornada, la directora Otrera subrayó el sentido formativo del proyecto e indicó que la actividad permitió integrar contenidos de historia, geografía, lengua y otros espacios curriculares, y que los alumnos pudieron aplicar sus conocimientos en un contexto real.
Finalmente, agradeció el trabajo conjunto del cuerpo docente, el compromiso de los estudiantes y el acompañamiento de la comunidad, que colaboró con los materiales necesarios para concretar la propuesta.
SPACIO NOTICIAS SITIO OFICIAL!



