Un productor ganadero denunció la muerte de más de una decena de animales tras consumir agua del río Yatasto, situación que atribuye a una posible contaminación con agroquímicos. El hecho ya fue judicializado y las pérdidas económicas superan los 20 millones de pesos.
La mortandad de ganado registrada en los últimos días en una zona rural del departamento Metán encendió una señal de alarma que excede el ámbito productivo y alcanza de lleno a la salud pública y al control ambiental. El productor metanense Atilio Signorelli Caro, propietario de la finca Palo Blanco, denunció que al menos 15 animales vacunos murieron por envenenamiento tras consumir agua del río Yatasto, situación que atribuye al lavado indebido de máquinas fumigadoras directamente en el cauce del río.
Según detalló el productor, el episodio no fue aislado ni repentino. “Venimos haciendo un seguimiento desde hace diecisiete días. Ya llevamos catorce animales muertos por ingesta de agua contaminada, y hoy se sumó otro más”, explicó. Durante ese período, señaló que comenzaron a percibir olores nauseabundos en el río, además de mortandad de peces pequeños, como mojarritas y yuscas, lo que despertó las primeras sospechas.
Ante esa situación, Signorelli Caro indicó que, con la colaboración de colegas productores de la zona, iniciaron un relevamiento informal hasta lograr identificar el origen del problema. “Ayer, a las 12.43, descubrimos una fumigadora lavando la máquina directamente en el río”, afirmó.
El hecho ocurrió en el río Yatasto, curso de agua que atraviesa la zona donde se encuentra la finca Palo Blanco, identificada catastralmente con ese nombre. “Nosotros usamos esa agua para toda la actividad agropecuaria”, remarcó el productor, y advirtió sobre un agravante central; cinco kilómetros aguas abajo, el Yatasto se une con el río Concha, formando el río Medina, que continúa su recorrido hacia El Galpón, donde numerosas familias utilizan esa agua para consumo humano.
“Geográficamente está todo documentado. Hay varios campos sobre ese recorrido y es lamentable lo que está pasando”, sostuvo. Incluso, afirmó haber tomado conocimiento de que personas debieron acudir al hospital de El Galpón con malestares, presuntamente vinculados a la contaminación del agua.
Respecto a las características del producto involucrado, explicó que se trataría de piretroides y organofosforados, junto a sus coadyuvantes. “Cuando vos lavás una máquina o hay un derrame, eso se comporta como un aceite sobre el mar: queda arriba, como una espora, y va corriendo con el agua. El río corre hacia el este, continuamente”, describió. En ese sentido, aclaró que, si bien se trata de un río y no de una laguna, el daño igualmente resulta severo y persistente.
Consultado sobre los síntomas que presentaron los animales antes de morir, el productor fue preciso: “Eran síntomas raros, típicos de intoxicación por agroquímicos. Diarrea oscura, babeo bucal y nasal, nerviosismo, como un estado de rabia”. Aseguró que se trataba de animales sanos, bien alimentados y tranquilos en sus potreros. Muchas de las vacas tenían terneros al pie, que también se vieron afectados. “Al morir la madre, perdimos las crías. Pudimos rescatar apenas la mitad, con sustitutos lácteos, con todo lo que eso implica”, explicó.
Relató además que algunos animales morían en el acto, mientras que otros atravesaban agonías prolongadas, incluso con tratamientos que se extendieron por más de seis días. “El animal tomaba agua, empezaba a temblar y moría”, resumió.
En el plano judicial, Sinorelli Caro confirmó que radicó una denuncia penal, junto con una ampliación, y que su abogado ya se encuentra trabajando en la causa. Paralelamente, puso el foco en la falta de controles en la zona, a la que describió como un área de escasa presencia estatal.
En ese contexto, el productor informó que ofreció a la Provincia de Salta una o dos hectáreas de su propiedad para la instalación de un destacamento de Policía Rural, con el objetivo de fortalecer el control sobre delitos rurales, el uso de agroquímicos y el abigeato. “El lugar cuenta con luz, agua y acceso directo por la ruta provincial 45”, detalló.
“Metán no tiene un destacamento de Policía Rural que se dedique específicamente a estos temas. Esto es contribuir con la comunidad, con la producción y con la sociedad”, expresó. En su análisis, apuntó a una problemática estructural; la falta de seguridad jurídica. “El sur de Salta está postergado. Perdimos el matadero, se fue Extraverries, y lo que se va no vuelve. Sin seguridad jurídica, no hay producción posible”, sostuvo.
Sobre las pérdidas económicas, aseveró: “La mortandad que sufrí en diecisiete días es la que normalmente se da en cuatro años. Hoy estamos hablando de cerca de 20 millones de pesos”. A eso sumó un daño difícil de cuantificar: “Genéticamente es una destrucción tremenda. La ganadería no es matemática, son ciclos biológicos que llevan años de trabajo, muchas veces hecho con el corazón”.
Finalmente, advirtió que no se trata de un caso aislado, ya que hay personas aguas abajo que comenzaron a comprar agua en bidones por malestares estomacales. “Esto es muy serio. Es como una picadura: por ahí no le pasa a todos, pero al que le toca, le toca”, graficó. Recordó además que días atrás había familias y chicos bañándose en el río, pescando mojarritas, con el riesgo que eso implica.
Mientras la investigación avanza, el productor destacó el accionar humano del personal policial local, aunque señaló la falta de medios.
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