Quince años después de abrir sus puertas, la Sede Regional Sur de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) —con presencia en Metán y Rosario de la Frontera— conmemora un aniversario que trasciende lo institucional y se inscribe en la historia educativa del sur provincial. Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por distintos actores políticos, académicos y sociales terminó consolidándose como una realidad que permitió acercar la universidad pública y gratuita a cientos de jóvenes de la región.
El aniversario invita no solo a celebrar, sino también a repasar el camino que permitió que la educación universitaria llegara al interior profundo de la provincia. En ese marco, autoridades actuales y protagonistas de la etapa fundacional recordaron el proceso que hizo posible la creación de la sede.
La actual directora de la Sede Regional Sur (Metán–Rosario de la Frontera), magíster Patricia Nayar, señaló que el aniversario representa un momento significativo para la institución. “Son quince años de la sede, y no es un dato menor. Estamos muy contentos de poder celebrar los primeros quince años de un sueño prácticamente logrado”, expresó.
Destacó que durante este tiempo la institución logró consolidarse con numerosos egresados que hoy se desempeñan en distintos ámbitos laborales, además de continuar ampliando su matrícula estudiantil. Según indicó, este año la sede registró un incremento del 8% en la cantidad de inscriptos, resultado de un trabajo de difusión y acercamiento a la comunidad.
“Tenemos muchos egresados acá en la sede, muchos profesionales que hoy están trabajando y que incluso ven cómo sus propios hijos comienzan a acercarse a estudiar en este mismo lugar”, explicó.
La directora también señaló que uno de los principales desafíos de la institución es continuar mejorando la infraestructura y sostener las condiciones de funcionamiento de la universidad pública en el interior. En ese sentido, mencionó que el contexto actual plantea desafíos vinculados tanto a las condiciones edilicias como a la situación salarial del personal docente y no docente.
“Uno de los grandes desafíos es avanzar en el mejoramiento de la infraestructura para nuestros alumnos. También está la lucha permanente por las condiciones salariales del personal docente y no docente. Gestionar una universidad pública en el interior tiene particularidades que solo quienes viven en estas regiones pueden describir”, sostuvo.
Pero la historia de la sede universitaria en el sur de Salta remite necesariamente a las gestiones que hicieron posible su creación. Uno de los protagonistas de ese proceso fue el exintendente de Metán, Roberto Enrique Gramaglia, quien recordó los pasos que permitieron concretar la apertura de la institución.
Gramaglia señaló que la instalación de la sede fue el resultado de una gestión que llevó varios años, aunque su concreción final se produjo en un plazo reducido. Según explicó, el principal impulsor del proyecto fue el entonces rector de la UNSa, Víctor Hugo Claros, quien había planteado durante su campaña al rectorado la creación de una sede universitaria en el sur provincial.
“Cuando lo saludé después de que ganara la elección, le dije que esperaba que pudiera cumplir con esa promesa de abrir la sede sur”, recordó.
El exintendente explicó que, tras las gestiones iniciales, se inició un intenso trabajo para acondicionar el edificio donde funcionaría la institución. Las tareas comenzaron en agosto de 2010 y debían finalizar antes del inicio del ciclo lectivo del año siguiente.
Durante ese período se realizaron trabajos de electricidad, sanitarios, agua y cloacas, además de distintas obras de adecuación del inmueble para cumplir con las exigencias académicas que requería el funcionamiento de un claustro universitario.
Las tareas se realizaron con la participación de personal municipal y de empresas constructoras de la ciudad, que colaboraron en los distintos rubros necesarios para la puesta en funcionamiento del edificio.
“Entre agosto de 2010 y febrero de 2011, en un lapso de seis meses, se terminó de acondicionar el edificio conforme a lo que pedían las autoridades académicas de la universidad”, explicó.
Recordó que el desafío principal era llegar a tiempo para el inicio de las clases. Incluso, según señaló, algunos técnicos dudaban de que el plazo pudiera cumplirse. “El ingeniero que estaba a cargo del control decía que no íbamos a llegar, que íbamos a tener que posponer el inicio de clases. Sin embargo, gracias al trabajo conjunto de todos, se logró”, relató.
En ese proceso participaron distintos funcionarios municipales y profesionales, entre ellos el arquitecto Flavio Ruiz, responsable del área de Obras Públicas en ese momento, y el gerente general municipal Gustavo Guardo, quien tenía a su cargo la administración de los recursos destinados a las obras.
Gramaglia también recordó a otros integrantes del equipo municipal y a empresas locales que participaron en los trabajos, además de técnicos que supervisaron el avance de la obra durante esos meses.
En el plano institucional, destacó el acompañamiento del entonces gobernador Juan Manuel Urtubey, gestión que permitió avanzar con la expropiación del inmueble mediante una ley provincial, paso fundamental para que el proyecto pudiera concretarse.
Asimismo, recordó el respaldo recibido desde el gobierno nacional de aquel momento. Según explicó, el financiamiento de las carreras fue posible a partir de gestiones realizadas ante las autoridades educativas nacionales, lo que permitió asegurar los recursos necesarios para el funcionamiento de la sede.
En ese contexto, mencionó la intervención de funcionarios vinculados al área universitaria que acercaron la iniciativa a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien firmó el decreto que habilitó la asignación de los fondos necesarios para el desarrollo completo de las carreras.
El financiamiento contemplaba no solo el primer año de funcionamiento, sino todos los años que duraba cada carrera, requisito indispensable para la apertura de una sede universitaria.
“En aquel momento eran alrededor de 25 millones de pesos, que era mucho dinero. Cuando se resolvió esa parte administrativa, lo demás fue trabajar sin demora para llegar a tiempo”, recordó.
Gramaglia también destacó avances institucionales más recientes. Señaló que durante la actual gestión provincial encabezada por el gobernador Gustavo Sáenz se concretó la escritura definitiva y traslativa de dominio del edificio, que ahora pertenece formalmente a la universidad.
Además, recordó que durante su gestión municipal se había donado un terreno para que la institución pueda proyectar futuras ampliaciones.
Al referirse al impacto que tuvo la creación de la sede universitaria, el exintendente expresó el significado personal que le atribuye a la institución. “Mi familia sabe que la sede regional sur de la Universidad Nacional de Salta es mi quinto hijo”, afirmó.
Para Gramaglia, la presencia de una casa de estudios superiores en el interior tiene un valor que va más allá de lo académico. Según sostuvo, representa una herramienta fundamental de igualdad social.
“La gran posibilidad que brinda la universidad es que aquellos que menos tienen, quienes no cuentan con recursos para irse a estudiar a otra ciudad, puedan hacerlo aquí”, señaló.
En ese sentido, remarcó que la educación universitaria continúa siendo uno de los principales instrumentos de movilidad social. “El estudio es lo que verdaderamente iguala de abajo para arriba. Tener una universidad en la ciudad le da jerarquía a la comunidad y abre oportunidades para muchas familias”, concluyó.
A quince años de su creación, la sede de la UNSa en el sur salteño continúa consolidándose como un espacio clave para la formación profesional y el desarrollo regional, reafirmando el valor de la universidad pública en el interior del país.
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