El municipio avanza con el proyecto, pero la obra depende de la aprobación del COPAIPA. Mientras tanto, continúan intervenciones en otros puntos críticos del sistema pluvial de Metán.
La intervención del canal ubicado en la intersección de calles Buenos Aires y Juana Azurduy, en San José de Metán, permanece a la espera de una instancia clave: la aprobación técnica del Consejo Profesional de Agrimensores, Ingenieros y Profesiones Afines (COPAIPA). Sin ese aval, el proyecto no puede ejecutarse.
La situación tomó visibilidad en los últimos días a partir de reclamos de vecinos que advertían la falta de movimiento de maquinaria y la interrupción de tareas. Desde el municipio, sin embargo, aclararon que las obras no están paralizadas, sino que se reordenaron las prioridades en función de los daños detectados tras las últimas lluvias.
El arquitecto Héctor Varela, secretario de Obras Públicas de la Municipalidad, explicó que actualmente los trabajos se concentran en la zona de calle Buenos Aires y General Mosconi, donde un tramo del canal fue seriamente afectado y presentaba fallas visibles. Allí, a diferencia de otros sectores, la intervención pudo definirse de manera inmediata porque el problema era identificable a simple vista.
Distinto es el caso del canal en Buenos Aires y Azurduy. Para avanzar, fue necesario demoler la estructura existente y realizar una inspección integral que permitiera elaborar un nuevo proyecto técnico. Ese proyecto ya fue confeccionado y elevado para su evaluación.
Se trata de una obra hidráulica que incorpora modificaciones en el diseño original, lo que exige una revisión específica por parte del COPAIPA. Según detalló Varela, la propuesta incluye la instalación de una rejilla metálica —similar a la de calle Río Piedras— que no apunta tanto a captar agua sino a permitir ventilación y, sobre todo, facilitar el acceso para tareas de limpieza.
El diagnóstico técnico reveló los factores que explican el colapso del sistema. Por un lado, el diseño original presenta codos a 90 grados y cañerías que atraviesan el canal, reduciendo su sección y generando puntos de obstrucción. A eso se suma la acumulación de residuos de gran tamaño —troncos, electrodomésticos, telas— que fueron arrastrados durante una precipitación extraordinaria y terminaron bloqueando el flujo.
“Es una combinación de diseño, condiciones climáticas extremas y elementos que el sistema no estaba preparado para absorber”, resumió el funcionario.
En paralelo, la intervención en calle General Mosconi sumó una complicación adicional. Durante las tareas de reparación de un puente, los técnicos detectaron que la estructura estaba en peor estado del previsto. Inicialmente se proyectaba reemplazar la carpeta de rodamiento, pero al avanzar con el desarme se comprobó que esa capa prácticamente no existía y que la losa de hormigón presentaba un deterioro severo.
Ante ese escenario, se decidió clausurar el paso y avanzar con la reconstrucción de la losa. Una vez retirada, se evaluará el estado de las vigas inferiores para determinar si es necesario intervenir también esa estructura. Desde el área técnica señalaron que la obra original presenta deficiencias constructivas.
Más allá de las intervenciones puntuales, el municipio trabaja en un diagnóstico más amplio del sistema de drenaje urbano. Uno de los ejes es la posibilidad de derivar parte del caudal hacia el río Conchas para aliviar la presión sobre los canales que atraviesan la ciudad.
El estudio, realizado con drones y equipamiento técnico, demandó varios intentos hasta identificar un trazado viable con pendiente suficiente. Hasta el momento se avanzó en aproximadamente el 50% del relevamiento, pero la continuidad del trabajo depende de la disponibilidad de recursos.
El planteo no es menor; la cuenca que descarga en ese sector —conocida en distintos puntos como canal Santa Rosa o Modellel— atraviesa zonas urbanas consolidadas y responde a un cauce natural que, según los técnicos, deberá ser encauzado de manera definitiva.
En ese contexto, Varela advirtió sobre la necesidad de financiamiento externo para encarar obras de mayor escala. “Son intervenciones que exceden la capacidad del municipio y requieren acompañamiento provincial, nacional o incluso financiamiento internacional”, sostuvo.
La preocupación se profundiza ante las previsiones climáticas. Según explicó, se espera la posible incidencia del fenómeno de El Niño, asociado a eventos de precipitaciones intensas y fuera de temporada en la región. De confirmarse ese escenario, podrían registrarse lluvias significativas incluso durante los meses de junio y julio.
Frente a ese panorama, el funcionario insistió en la necesidad de avanzar con obras estructurales. “Si esas condiciones se dan, la ciudad va a enfrentar nuevamente situaciones críticas”, advirtió.
Por lo pronto, el futuro inmediato del canal de Buenos Aires y Azurduy depende de una firma. El proyecto está listo, pero sin aprobación técnica no hay obra posible. Mientras tanto, las tareas continúan en otros sectores, en un contexto atravesado por urgencias operativas, recursos limitados y un sistema que, según el propio diagnóstico oficial, ya evidenció sus falencias.
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