En una edición exigente y con un pelotón multitudinario, Santiago Poma terminó noveno en la general del Río Pinto. El resultado lo posiciona en el plano internacional, a semanas de iniciar su preparación en Europa.
El Desafío Río Pinto volvió a marcar el pulso del mountain bike en la Argentina. En su 30ª edición, con un pelotón cercano a los 6.000 corredores, la prueba dejó a Santiago “Peca” Poma en el grupo que define: noveno en la categoría profesional y noveno en la clasificación general. En un recorrido de 90 kilómetros por las sierras de Córdoba, completó la exigencia en 2 horas y 57 minutos, siempre en el tren de punta.
No es un resultado aislado. Poma llega con historia en esta carrera: acumuló experiencia durante años y consiguió diez podios consecutivos en distintas categorías dentro del mismo circuito. Ese recorrido explica el presente.
“Desde chico seguía esta carrera, veía a los profesionales y soñaba con estar ahí. Meterme entre los diez mejores era un objetivo que tenía hace tiempo”, contó.
Río Pinto exige lectura de carrera. Hay tramos donde el pelotón se estira, se corta y vuelve a armarse sin margen para errores. Poma sostuvo el ritmo en los sectores decisivos y se mantuvo en el lote principal. “Es una carrera muy sacrificada. Tenés que saber cuándo apretar y cuándo sostener. Si te equivocás, no volvés más”, explicó.
El circuito combina subidas largas, descensos técnicos y sectores veloces. “Cruzamos las sierras, bajamos hacia el río Pinto, pasamos por San Marcos Sierras y volvimos a subir. Son 90 kilómetros muy duros, con mucha intensidad”, detalló.
La presencia de Metán también se extendió al pelotón amateur. José Luis Medina volvió a competir después de diez años y completó la prueba. “Se propuso entrenar y llegar, y lo logró. En una carrera así, terminar ya es un logro importante”, valoró Poma.
El próximo paso está a la vuelta de la esquina. En pocas semanas viajará a Europa para iniciar una etapa central de su carrera. Barcelona será la primera base, con entrenamientos previos a su participación en competencias internacionales, incluida la Copa del Mundo.
“Hace más de 16 años que compito. Siempre quise llegar a Europa. No me podía retirar sin hacerlo”, afirmó.
El salto tiene detrás un proceso largo, sostenido con esfuerzo propio. “Todo esto sale de mi trabajo. Ahorré para poder viajar y mantenerme allá varios meses”, señaló.
En ese camino aparece una figura muy importante; Catriel Soto, referente del ciclismo argentino y ex olímpico, quien hoy cumple un rol fundamental en su proyección internacional.
“Catriel me abrió muchas puertas. Hoy es quien me orienta en este paso, me ayudó con contactos, con el equipo y con el material para poder competir en Europa en mejores condiciones”, destacó.
Ese acompañamiento ya empezó a dar resultados. En una competencia reciente en Paraguay, a la que llegó de manera imprevista, Poma encontró respaldo logístico y renovación de equipamiento.
“Fue de un día para el otro. Me dijeron que tenía que ir, cargué todo y viajé. Allá me estaban esperando, me dieron una bici nueva y todo lo necesario para competir mejor”, relató.
A la par, reconoce el sostén que tuvo desde sus inicios. “Siempre hubo gente que me ayudó, como el arquitecto Medina, el doctor Salazar y mi familia. Mi tío, que me crió, siempre estuvo para empujarme a seguir”, dijo.
El presente también invita a una pausa, aunque breve, para tomar dimensión. “Es muy fuerte saber que estoy a semanas de representar a mi ciudad, a mi provincia y al país en un campeonato del mundo. Es una emoción grande”, expresó.
El horizonte está claro: “Mi meta es llegar a los Juegos Olímpicos en unos años”.
El Top 10 en Río Pinto no cierra una etapa. La ordena. Desde Metán, Poma ya está dentro del pelotón que marca el ritmo. Lo que viene es sostenerse ahí, ahora con Europa como próximo escenario.
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