En el Día del Bombero Voluntario, integrantes del cuartel de Metán destacaron el valor del servicio desinteresado, el acompañamiento de las familias y el compromiso de quienes permanecen de guardia los 365 días del año para responder ante emergencias.
Cada 2 de junio, los cuarteles de todo el país conmemoran el Día del Bombero Voluntario, una fecha que recuerda la creación del primer cuerpo de bomberos de la Argentina, fundado en el barrio porteño de La Boca en 1884. Detrás de esa historia centenaria hay miles de hombres y mujeres que, sin recibir remuneración, dedican parte de su vida al servicio de sus comunidades.
En Metán, la jornada tuvo un significado especial para quienes integran el Cuerpo de Bomberos Voluntarios Posta de Yatasto. Entre saludos, muestras de afecto de vecinos y una guardia que no se detiene, el jefe del cuartel, Néstor Lamas, destacó el valor de una tarea que se sostiene a partir del compromiso y la vocación.
«Hoy es un día especial para todos los bomberos voluntarios del país. Se recuerda la creación del primer cuartel en la Argentina y para nosotros es un orgullo poder formar parte de esta historia y seguir sirviendo a nuestra comunidad», expresó.
La actividad en el cuartel no se modifica por la celebración. Como ocurre los 365 días del año, los integrantes permanecen atentos ante cualquier emergencia. Incendios, accidentes de tránsito, rescates o pedidos de asistencia forman parte de una rutina marcada por la disponibilidad permanente.
Lamas remarcó que el trabajo de los bomberos voluntarios se desarrolla sin percibir un salario y sostuvo que, pese a las dificultades económicas que atraviesan muchas instituciones del país, la misión de servicio continúa siendo el principal motor.
«Nosotros no cobramos un sueldo. Lo hacemos porque sentimos el compromiso con la comunidad. A veces cuesta entender lo que significa ser voluntario, pero seguimos adelante porque queremos que la institución continúe y que la gente sepa que siempre va a encontrar una respuesta cuando nos necesite», señaló.
La labor de los bomberos suele hacerse visible en los momentos más difíciles. Sin embargo, detrás de cada salida hay también un esfuerzo silencioso que involucra a las familias de quienes integran el cuerpo activo.
«Uno sale a un servicio y no sabe cuándo va a regresar. Hay incendios que demandan muchas horas, accidentes complejos o situaciones que requieren permanecer largo tiempo trabajando. Por eso siempre agradecemos a nuestras familias, porque son ellas las que acompañan y sostienen este compromiso», afirmó.
El reconocimiento de los vecinos fue otro de los aspectos destacados durante la jornada. Los saludos, las visitas y los pequeños gestos de agradecimiento fueron recibidos como una muestra de respaldo a una institución que cumple un rol fundamental en la ciudad.
Mientras el resto de la comunidad celebra la fecha, en el cuartel la guardia continúa activa. Porque para los bomberos voluntarios no hay feriados ni días especiales cuando suena una sirena. La celebración puede esperar; la vocación de servicio, en cambio, permanece de guardia.
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