En el Colegio Mons. Roberto José Tavella se realizó un acto de desnaturalización e incineración de banderas en desuso. El profesor Ricardo Quintana explicó el sentido ceremonial del procedimiento y la importancia de respetar el tratamiento que corresponde a los símbolos patrios.
En el marco del Día de la Bandera, el Colegio Mons. Roberto José Tavella, de San José de Metán, llevó adelante un acto de desnaturalización e incineración de banderas de flameo que ya habían cumplido su ciclo de uso. La ceremonia tuvo un carácter educativo y protocolar, con la participación de la comunidad escolar y la explicación del procedimiento previsto para estos casos.
El acto cobró especial interés luego de algunas observaciones públicas sobre la forma en que deben realizarse las ceremonias vinculadas a los símbolos patrios. Por ese motivo, el profesor Ricardo Quintana, conocedor de ceremonial y protocolo de bandera, brindó detalles sobre el sentido de la práctica y los pasos que se cumplen cuando una bandera debe ser retirada.
Quintana recordó que la Bandera Nacional forma parte de los símbolos patrios, junto con el Escudo y el Himno, y remarcó que no puede ser tratada como una tela común. “La bandera es nuestra identidad. Por eso, aun cuando está en desuso, debe recibir un tratamiento solemne”, explicó.
El procedimiento se aplica a las llamadas banderas de flameo, es decir, aquellas que se izan diariamente en los mástiles de las instituciones escolares, organismos públicos o edificios donde permanecen expuestas al sol, la lluvia y el desgaste propio del tiempo. Cuando el paño ya no se encuentra en condiciones, corresponde retirarlo del uso mediante una ceremonia específica.
En el caso del colegio Tavella, el acto incluyó la desnaturalización de la Bandera Nacional y también de las banderas de Salta y de Metán. Según explicó el docente, la legislación y los protocolos establecen el procedimiento para la enseña nacional, aunque las jurisdicciones provinciales y municipales suelen adoptar un tratamiento semejante para sus propios símbolos.
La desnaturalización consiste en cortar la bandera siguiendo sus franjas, de modo que el paño deje de conservar su forma original. Luego se separa el Sol de Mayo y se dispone todo sobre una pira preparada para la incineración. En ese momento, la bandera deja de ser considerada como tal y pasa a ser reducida a sus partes materiales.
La ceremonia se realizó dentro del contexto del izamiento de las nuevas banderas que acompañarán la actividad cotidiana de la institución. Las enseñas retiradas fueron colocadas previamente sobre una mesa, al pie de los mástiles, mientras se desarrollaban las palabras alusivas y una poesía vinculada al sentido del acto.
Durante la incineración, la comunidad educativa acompañó el momento con un minuto de silencio. Quintana señaló que esa instancia busca expresar respeto por el símbolo que cumplió su servicio. “En las palabras alusivas decíamos que ese humo que se eleva al cielo es una manera de devolver al cielo los colores que hemos tomado”, expresó.
La ceremonia permitió acercar a estudiantes y vecinos a una práctica poco conocida, pero de peso dentro del ceremonial argentino: el modo en que deben retirarse las banderas cuando el paso del tiempo ya no permite su uso. Un gesto de respeto hacia los símbolos patrios y, al mismo tiempo, una instancia de formación cívica para la comunidad educativa.
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