Las dudas sobre el uso de la Bandera de Ceremonia son frecuentes en actos escolares y patrios. El profesor Ricardo Quintana explicó qué establece el protocolo sobre la cuja, la posición de presentación, los aplausos y el respeto que corresponde a los símbolos nacionales.
El tratamiento de la Bandera de Ceremonia durante los actos escolares, institucionales y patrios suele generar dudas entre docentes, estudiantes y público en general. Cuándo debe colocarse en la cuja, cómo debe presentarse durante una marcha y qué corresponde hacer al ingreso o retiro de las enseñas son algunas de las consultas más frecuentes.
El profesor Ricardo Quintana, quien viene trabajando sobre ceremonial y protocolo, explicó cuáles son las pautas que deben respetarse en este tipo de ceremonias y marcó una diferencia importante entre el Himno Nacional Argentino, las marchas patrióticas y los himnos dedicados a próceres.
Según precisó, la Bandera de Ceremonia debe colocarse en la cuja únicamente en momentos determinados. Entre ellos, durante la entonación del Himno Nacional Argentino, al pasar frente al palco oficial en un desfile, durante la jura de la Bandera, en un minuto de silencio en homenaje a los héroes nacionales o en determinadas ceremonias religiosas, como la consagración o el paso del Santísimo.
En cambio, durante las marchas patrióticas o los himnos dedicados a distintos próceres, la Bandera no debe colocarse en la cuja. En esos casos, corresponde llevarla hacia adelante, en posición de presentación, siempre recta. Quintana aclaró además que no debe inclinarse, ya que dentro del ceremonial ese gesto puede interpretarse como una señal de sumisión o rendición.
Antiguas banderas fueron retiradas con protocolo en un colegio de Metán
Uno de los puntos que también suele generar confusión es lo que ocurre durante la Marcha de Malvinas. El profesor señaló que, si bien en algunos ámbitos militares puede observarse otro tipo de gestos por la carga histórica y emocional que tiene Malvinas, en los actos escolares e institucionales debe respetarse la norma general: la Bandera permanece en presentación y no en la cuja.
También aclaró que la Marcha de Malvinas no debe ser aplaudida al finalizar. Explicó que el aplauso corresponde al Himno Nacional Argentino, mientras que las marchas patrióticas deben ser acompañadas con respeto y silencio. En los actos del 2 de abril, reconoció que muchas veces los Veteranos de Guerra o familiares expresan su emoción con aplausos, pero diferenció ese gesto personal del criterio formal que establece el ceremonial.
Otro tema habitual es el retiro de las Banderas de Ceremonia. Durante años, en muchas instituciones se mantuvo la costumbre de despedirlas en silencio. Sin embargo, Quintana explicó que el protocolo no cambió; lo que hubo, en algunos casos, fue una interpretación errónea. La norma indica que la Bandera debe ser recibida y despedida con respeto, y ese respeto puede expresarse también mediante el aplauso.
El punto central, remarcó, es comprender que el aplauso no está dirigido al abanderado ni a la escolta, sino a la Bandera que representan. Por eso, tanto al ingreso como al retiro, corresponde acompañar su paso con una actitud formal, ordenada y respetuosa.
La explicación permite ordenar prácticas que muchas veces se repiten por costumbre, pero sin conocimiento preciso del ceremonial. En los actos patrios, escolares e institucionales, el tratamiento de los símbolos nacionales no es un detalle menor; forma parte de la educación cívica y del respeto que corresponde a la historia argentina.
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