El Club Libertad atraviesa un año de intensa actividad institucional y deportiva, con la mira puesta en un objetivo que vuelve a ilusionar a su gente: la final de ida frente a Deportivo Crestón, en un cruce que marcará el pulso del fin de semana.
En paralelo, la institución transita julio con una agenda cargada por sus 110 años de vida. En ese marco, el presidente del club, José Eduardo Poma, describió el presente como un período de trabajo sostenido, entre la competencia deportiva y las actividades conmemorativas.
“Es un mes movido para el club. Estamos con muchas actividades y, al mismo tiempo, con una final que nos encuentra con mucha expectativa. Hace tiempo que no llegábamos a esta instancia”, señaló. Y agregó que el plantel, el cuerpo técnico y la comisión directiva vienen sosteniendo un trabajo conjunto que hoy los encuentra “con ilusión y responsabilidad”.
Libertad, conocido históricamente como uno de los clubes más antiguos de la ciudad —los llamados “Decanos”—, reivindica ese lugar en la historia local con una estructura que, con el paso de los años, fue ampliando su alcance deportivo y social.
“Por algo somos los decanos. Eso nos deja una responsabilidad: seguir construyendo un club hacia adelante, con aciertos y errores, pero siempre intentando sostenerlo”, expresó Poma. En ese sentido, remarcó que la institución logró consolidarse como un espacio de referencia en el deporte local y regional.
Hoy, según detalló su presidente, el club cuenta con 14 profesores, siete disciplinas deportivas activas y entre 500 y 600 chicos que transitan diariamente por la institución en distintos horarios. A eso se suman actividades culturales que se incorporaron en el último tiempo, como canto, danzas folclóricas y guitarra, lo que amplió el perfil del club hacia un espacio más familiar.
“Un sábado a la tarde conviven distintas generaciones: una señora en un taller de canto, un chico con la raqueta o un adolescente con la pelota. Eso también es el club hoy”, describió.
En el plano económico, la dirigencia reconoce un escenario complejo para sostener y mejorar la infraestructura. En ese contexto, Libertad puso en marcha una rifa solidaria con el objetivo de reunir fondos para obras y mantenimiento.
La iniciativa incluye premios importantes: un automóvil 0 kilómetro, una motocicleta, y premios en efectivo de un millón y quinientos mil pesos. El valor del número es de 13 mil pesos y, según explicaron desde la institución, cada participación entra en el sorteo sin subdivisiones del premio.
Poma explicó que el club viene realizando mejoras progresivas, como la iluminación de la cancha y la ampliación de espacios internos, aunque advirtió que las necesidades siguen siendo amplias: reparaciones estructurales, techos y desagües, entre otras.
“Con la cuota social o el alquiler de instalaciones no alcanza. Se hace lo que se puede, pero siempre con mucho esfuerzo”, señaló. También mencionó la ausencia de algunos programas nacionales de financiamiento que en otros tiempos acompañaban este tipo de obras.
La rifa, en ese sentido, aparece como una herramienta para sostener el funcionamiento y proyectar mejoras. La venta se realiza a través de puntos habituales, redes sociales del club y modalidades digitales con transferencia bancaria.
Además, la dirigencia impulsa acciones promocionales junto a medios locales y trabaja en iniciativas con estudiantes secundarios, donde parte de lo recaudado se destinará a las promos escolares que participen de la campaña.
En medio de la competencia deportiva, los festejos por el aniversario y la búsqueda de recursos, Libertad llega a julio con una agenda intensa. Entre la final que se avecina y un club que se sostiene a fuerza de gestión diaria, el presente combina tradición, movimiento constante y la necesidad de seguir avanzando sin perder el equilibrio.
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