La familia de Pedro Eugenio Ruiz invita a la comunidad a acompañar dos momentos de recogimiento: una vigilia en el lugar de la tragedia y una misa en la parroquia San José.
Este lunes 4 se cumplirá un año de la muerte de Pedro Eugenio Ruiz, “Pitu”, una fecha que su familia atraviesa con un dolor que no cede y que, según reconocen, se reaviva en cada recuerdo cotidiano.
La convocatoria para recordarlo surgió de su madre, Evelia, junto a otros familiares en un intento de reunir a quienes lo conocieron en dos momentos puntuales, simples en la forma, pero cargados de sentido.
El primero será el domingo por la noche, a las 23:59, en el lugar donde ocurrió la tragedia. Allí se encenderán velas en silencio. La decisión de hacerlo a esa hora responde a la idea de permitir que quienes no puedan asistir al oficio religioso del lunes, o no se sientan en condiciones de hacerlo, tengan un espacio para acercarse.
“Hay chicos que tal vez no puedan ir a la misa, o no se sienten bien. Esto es para que cada uno pueda recordarlo a su manera”, explicó Evelia.
El lunes, en tanto, se realizará una misa a las 19 en la iglesia San José. La familia indicó que, más allá de las condiciones del oficio, el encuentro se sostendrá como un momento de oración compartida.
A lo largo de este año, el lugar donde ocurrió el hecho se transformó en un punto de referencia para quienes lo recuerdan. Sin anuncios ni horarios, las visitas se repiten. Aparecen flores, velas encendidas, pequeños objetos. Señales discretas, muchas veces anónimas.
Hace pocos días, una corona con la inscripción “Gracias” fue dejada en el sitio. Nadie en la familia pudo identificar a la persona que la llevó.
“No sabemos quién fue, pero esas cosas pasan. Y uno entiende que tiene que ver con el cariño que él generaba”, dijo su madre.
Esa presencia, incluso cuando no se ve, es algo que Evelia menciona sin rodeos. Habla de las marcas que quedan, de los indicios de visitas nocturnas, de un movimiento constante que la familia registra en silencio. Mientras tanto, el lugar se mantiene cuidado.
“El dolor sigue. Eso no cambia. Pero el cariño de la gente es como una curita. Es lo que nos permite seguir”, agregó.
La invitación está dirigida a amigos, compañeros y vecinos. La familia decidió abrirla sin formalidades, con la expectativa de que cada quien pueda acercarse si así lo siente.
La vigilia será el domingo a la medianoche, en el lugar del hecho. La misa, el lunes a las 19 en la parroquia San José. Dos instancias distintas, un mismo objetivo: sostener la memoria en una fecha que, para su madre, vuelve a empezar.
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