Un concejal de Metán, además de su tarea legislativa, dedica tiempo a enseñar a sus nietos el valor del trabajo y la solidaridad a través de su huerta familiar. Federico Delgado involucra a los niños en la siembra, el cuidado y la cosecha de verduras que luego se destinan a instituciones educativas con comedor, combinando educación práctica, responsabilidad social y transmisión de valores.
En la actualidad, la educación en valores y la conciencia social se han convertido en desafíos centrales para las familias y la comunidad. La transmisión de conocimientos prácticos, junto con la enseñanza de la solidaridad y la responsabilidad, son elementos que muchas veces se pierden en la vida cotidiana, pero que encuentran su espacio en iniciativas que vinculan el trabajo con la comunidad.
En Metán, Federico Delgado, concejal y abuelo, lleva adelante una experiencia que combina educación familiar, cuidado del medio ambiente y asistencia social; su huerta familiar, donde involucra activamente a sus nietos en todo el proceso de siembra, cultivo y cosecha. La iniciativa no solo busca enseñar a los niños el valor del trabajo agrícola, sino también la importancia de ayudar a quienes más lo necesitan.
En diálogo con Spacio TV, Delgado explicó que parte de la producción se destina a instituciones educativas con comedor, llevando verduras frescas a quienes requieren asistencia alimentaria. “Ellos pusieron la primera semilla. Después empezó a dar fruto”, señaló, destacando la participación de los niños en cada etapa del trabajo y la satisfacción que les brinda ver cómo sus esfuerzos se transforman en alimento y aprendizaje.
Federica, una de sus nietas, comentó: “No soy mucho de la huerta, pero sí me gusta. Aprendí a sembrar y a manejar la máquina, aunque es pesada. Lo hacemos juntos, y aunque falta fuerza, vamos aprendiendo”. Su hermano, Papucho, también participa con entusiasmo en la siembra y el cuidado de las plantas, colaborando con cada tarea bajo la supervisión del abuelo.
El concejal enfatizó la importancia de inculcar en los nietos valores de solidaridad: “Ellos dicen: ‘Quiero vender, vender’. Está bien, viene de familia comerciante, pero la idea es pensar en quien necesita un poco de verdura, y también aprender a trabajar la tierra para no depender de donaciones”.
Los niños participan activamente, desde arar la tierra hasta colocar un techo que proteja los cultivos del sol. Aprenden a regar, desmalezar y cuidar cada planta, siguiendo el proceso completo, y Delgado asegura que estas enseñanzas se replican más allá de su jardín familiar, al distribuir semillas entre vecinos interesados en iniciar sus propios cultivos.
Más allá de los discursos y proyectos, la huerta de los Delgado muestra que el ejemplo diario es la mejor manera de enseñar solidaridad. Bajo el sol y trabajando la tierra, un abuelo y sus nietos no solo cosechan verduras, sino también hábitos y valores que pueden extenderse a toda la comunidad.
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