El campamento de Güemes en Metán, origen de la Guerra Gaucha hoy en disputa
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Un lugar señalado como origen de la organización del ejército gaucho en 1814 vuelve a escena en Metán, con documentación histórica en revisión y un conflicto abierto por su uso y control.
En el paraje Conchas, en San José de Metán, un proceso de revisión histórica y documental vuelve a poner en el centro de la escena a un sitio identificado como el principal asentamiento militar de Don Martín Miguel de Güemes en la región. La investigación, basada en registros históricos, catastros y documentación administrativa, se entrelaza hoy con una controversia por el acceso y la administración del predio, lo que reavivó el interés público sobre un lugar considerado clave en la organización de la defensa del norte argentino.
El trabajo de reconstrucción tiene como uno de sus principales impulsores al historiador Hugo Solorza, autor de la publicación Campamento Principal Don Martín Miguel de Güemes. A partir del análisis de fuentes documentales, Solorza sostiene que en ese punto funcionó el “cuartel principal de Concha”, denominación consignada en los partes de guerra firmados por el propio Güemes durante la campaña.
La ubicación no es menor. Según la investigación, el sitio formaba parte de la Hacienda de Concha, propiedad de la familia Maurin, una extensa estancia delimitada por el río Conchas al sur, el río Juramento al norte, el río Piedras hacia el este y las cumbres del Crestón hasta la zona de la antigua reducción de Ortega —actual El Galpón— hacia el oeste. Ese territorio, estratégico por su posición, quedó en el centro de operaciones en un momento crítico de la guerra por la independencia.
El contexto histórico remite a 1814. Tras las derrotas patriotas en Vilcapugio y Ayohuma, las fuerzas del Ejército del Norte se replegaron hacia Tucumán, mientras las tropas realistas, al mando del general Joaquín de la Pezuela, avanzaban y ocupaban Salta y Jujuy. En ese escenario, el general José de San Martín, instalado en Tucumán, designó a Güemes para sostener la defensa de la frontera norte.
Es en ese marco que Güemes llega a la Hacienda de Concha. De acuerdo con la documentación analizada, el casco de la estancia —ubicado en las inmediaciones donde posteriormente funcionó la escuela rural— fue ocupado por las fuerzas patriotas luego de que sus propietarios tomaran partido por la causa realista. A partir de allí, el lugar se convirtió en el centro de operaciones desde donde se organizaría la estructura del ejército gaucho.
“El origen de la Guerra Gaucha, tal como la conocemos, tiene en este lugar uno de sus puntos de partida concretos”, explicó Solorza. Durante más de cinco meses, según reconstruyó, el sitio concentró a cientos de hombres que llegaban desde distintos puntos de la región para enrolarse bajo el mando de Güemes. Aportaban caballos, mulas para el transporte y ganado para la alimentación de las tropas, en un esquema logístico que resultó determinante para sostener la resistencia.
Los partes de guerra firmados por Güemes, donde menciona expresamente el “cuartel principal de Concha”, son uno de los elementos que respaldan esta localización. A ello se suman registros históricos y la correlación geográfica con los movimientos de las tropas en ese período.
En abril de 1814, se produce un hecho importante: el encuentro entre Güemes y San Martín en Tucumán. Allí, el jefe del Ejército del Norte designa a Güemes como comandante general de las avanzadas, consolidando su autoridad sobre la defensa de la frontera. Además de la designación, le provee recursos —armamento, soldados y suministros como yerba, aguardiente y tabaco— para sostener la campaña.
Tras ese encuentro, Güemes regresa al campamento de Concha y desde allí reorganiza las partidas que, en los meses siguientes, hostigarán a las fuerzas realistas. Esa estrategia de guerra de recursos, basada en la movilidad de las milicias gauchas, culminaría con la retirada de las tropas de la Pezuela de Salta y Jujuy hacia agosto de ese mismo año.
Con el paso del tiempo, la estancia fue perdiendo población. Ya en el siglo XX, el Estado provincial instaló en el lugar una escuela rural, que funcionó hasta la década del 80. El progresivo despoblamiento de la zona y la migración hacia áreas urbanas derivaron en el cierre del establecimiento educativo, dejando el predio sin una función definida.
A partir de ese momento, el sitio quedó en un estado de virtual abandono, hasta que en los últimos años comenzaron gestiones para su recuperación. La Junta de Estudios Históricos y Geográficos, junto a profesionales y referentes locales, impulsó un proyecto para revalorizar el lugar como espacio de memoria.
Según detalló Solorza, esas gestiones incluyeron la intervención de funcionarios provinciales y legisladores. Hace aproximadamente tres años, en un acto realizado en la Casa de la Cultura de Metán, autoridades del área de Bienes del Estado formalizaron la entrega de la posesión del inmueble al municipio, bajo la figura de comodato, con el objetivo de desarrollar un espacio que recree la historia del lugar.
El proyecto contempla la puesta en valor del predio, la instalación de señalética histórica y la incorporación del sitio al circuito cultural y turístico vinculado a la figura de Güemes. Incluso, se prevé la colocación de un busto del prócer como parte de las acciones conmemorativas.
Sin embargo, el proceso entró en una zona de tensión en los últimos días. Durante el fin de semana, integrantes del movimiento gaucho —incluidas agrupaciones de mujeres— intentaron acceder al predio en el marco de una actividad vinculada a la reivindicación histórica del lugar, pero señalaron que no se les permitió el ingreso.
El episodio generó cuestionamientos y abrió interrogantes sobre la situación legal y administrativa del inmueble. Desde el municipio, el intendente José María Issa indicó que se iniciaría una revisión para determinar si la cesión del predio se realizó conforme a derecho y cuáles son los alcances de esa entrega.
En paralelo, a partir de una investigación periodística, se logró acceder a documentación relevante: planos, registros catastrales y antecedentes administrativos que forman parte del expediente vinculado al lugar. Ese material permite reconstruir la cadena de titularidad y las condiciones en que se habría concretado la transferencia de la posesión.
La situación no descarta una eventual intervención judicial, en caso de que surjan discrepancias sobre la validez del acto administrativo o la titularidad del predio. Mientras tanto, el acceso y uso del lugar permanecen bajo observación.
El trasfondo del conflicto no es menor. Se trata de un espacio que, según la documentación histórica reunida, tuvo un rol central en uno de los procesos más significativos de la lucha por la independencia. A la vez, es un predio cual administración actual se encuentra en discusión, en un contexto donde confluyen intereses institucionales, demandas de organizaciones tradicionales y la necesidad de preservar el patrimonio.
“Es una pena que estemos trabados en algunos aspectos cuando se trata de un lugar de esta magnitud histórica”, señaló Solorza, quien valoró las manifestaciones recientes de las agrupaciones gauchas como una expresión de interés por la memoria colectiva. También remarcó que la puesta en valor del sitio no depende únicamente de decisiones administrativas, sino de un proceso más amplio que involucra a la comunidad.
El desafío, en adelante, será resolver la situación actual sin perder de vista el valor del lugar. Un sitio que, según la evidencia reunida, fue escenario de decisiones y acciones que marcaron el rumbo de la defensa del norte argentino y que hoy vuelve a instalarse como un punto de interés central en la discusión local.
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