El padre Castillo habló de exorcismos y advirtió sobre “abrir puertas”

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El párroco de la Iglesia Señor y Virgen del Milagro de Metán estuvo en Spacio TV y abordó una conversación extensa sobre la fe católica, la existencia del mal, las prácticas espirituales, los exorcismos, la adoración eucarística, el aborto y la eutanasia.


El padre Castillo habló de exorcismos y advirtió sobre “abrir puertas”

El presbítero Carlos Castillo, párroco de la Iglesia Señor y Virgen del Milagro de Metán, participó de una entrevista en los estudios de Spacio TV, donde abordó uno de los temas más sensibles dentro de la tradición católica: la lucha entre el bien y el mal, la existencia del diablo, los exorcismos y las prácticas que, según explicó, pueden abrir “puertas” espirituales.

Al inicio de la entrevista, Castillo reconoció que no se siente cómodo frente a las cámaras, aunque admitió que hoy los medios y las redes forman parte de la tarea pastoral. “Soy enemigo de las cámaras, me pongo mal, pero sé que es parte de la evangelización, de mi tarea acá en Metán”, expresó.

El sacerdote también agradeció la repercusión que tuvo su participación anterior, en la que habló sobre eutanasia desde su formación en bioética y desde su rol como párroco. “Estamos para esto, para esto estudié y para esto me consagré”, sostuvo.

Consultado sobre si existe el diablo, Castillo explicó que la Iglesia Católica se apoya en una tradición amplia, que incluye el Antiguo Testamento, los Evangelios, las cartas apostólicas, el Apocalipsis, la filosofía griega y el contexto histórico del Imperio Romano, que permitió la rápida expansión del cristianismo. “Sabemos que es revelación y es fe que el diablo existe”, afirmó.

Para explicar cómo debe entenderse esa presencia del mal, utilizó una comparación sencilla: “El diablo es como un perro atado. Al perro atado no le tenés miedo porque no va a venir a morderte, pero si te acercás, ahí terminamos nosotros abriendo la puerta”. Y agregó que esa puerta “solo se abre desde adentro”.

El sacerdote aclaró que no es exorcista oficial, aunque señaló que en cada bautismo existe un rito donde, por la autoridad sacerdotal, se expulsa el espíritu del mal. Distinguió esa práctica sacramental del exorcismo propiamente dicho, que requiere formación, experiencia y, sobre todo, mandato del obispo.

En ese punto mencionó a los sacerdotes Loyola Pintos y Campero, a quienes identificó como exorcistas en la provincia de Salta. “Tenés que ser sacerdote, haber estudiado, tener cierta experiencia y santidad. Pero lo esencial es que el obispo te nombre. Ese mandato es el que te da el poder”, explicó.

Castillo también habló sobre la ouija, el espiritismo, la adivinación, los curanderos y las llamadas “brujas”. Según la fe católica, sostuvo, los muertos no se comunican con los vivos. “Si pasa algo extraordinario, quien provoca eso es el diablo”, afirmó.

En esa línea advirtió que ciertas prácticas no deben tratarse como juegos. “No puedo jugar a la copa, no puedo jugar a la ouija, no puedo meterme en la adivinación ni querer saber el futuro. No hay que trivializar el tema”, remarcó.

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Durante la entrevista, el párroco relató además experiencias personales vinculadas a su vida pastoral. Recordó que, antes de ser sacerdote, presenció algunos exorcismos realizados por el padre José Lali, a quien definió como un cura muy cercano a su familia. “Son cosas realmente impresionantes”, señaló.

También contó una situación ocurrida cuando era cura en Guachipas. Según relató, viajó varias horas en camioneta y luego en mula hasta un paraje donde una familia aseguraba que un niño hablaba con “el duende”. En medio de la noche, un gaucho gritó contra el diablo y golpeó con un látigo, pero el impacto dio contra un foco alimentado por panel solar, que explotó y dejó todo a oscuras. “A los cien metros nos encontramos todos por el susto”, recordó.

Castillo explicó que la Iglesia distingue entre posesión, sugestión, fenómenos psicológicos e “infectaciones”, es decir, presencias o perturbaciones que no llegan a ser una posesión. Por eso, dijo, estos casos deben ser tratados con prudencia, formación y acompañamiento adecuado.

“Tenemos dos caminos: el humano, con la psicología y las ciencias, y también los medios sobrenaturales de la Iglesia”, señaló. Como ejemplo mencionó el agua bendita, la Eucaristía y la reacción que, según la tradición católica, puede producirse frente a una hostia consagrada.

El sacerdote insistió en que no se debe vivir con miedo, sino con cuidado. Comparó esa actitud con las precauciones frente al cólera o el COVID-19: lavarse las manos, protegerse, evitar el riesgo. “No tengo miedo, tengo cuidado”, resumió.

Uno de los pasajes más fuertes de la entrevista fue cuando afirmó que el mayor peligro del mal es pasar inadvertido. Citó una frase atribuida al papa Pablo VI: “El gran triunfo del diablo fue que nuestra generación perdió la noción del pecado”. Para Castillo, muchas conductas fueron naturalizadas y eso permite que el mal actúe “camuflado”.

“El diablo es como un pescador. La carnada parece alimento, pero es un anzuelo”, graficó.

También señaló que en la ciudad el mal puede expresarse en la ambición por el dinero, la droga, el poder, el placer y la pérdida de límites morales. “Si sos de Cristo, el diablo te va a molestar. Si ya vivís para la plata, el poder o el placer, ahí el diablo no necesita tanto: ya está tentando a los que son de él”, sostuvo.

Frente a esa realidad, Castillo planteó como respuesta central la vida sacramental, la oración y la adoración eucarística. En ese marco, contó que la parroquia trabaja para ampliar los horarios de adoración al Santísimo, con la intención de llegar progresivamente a una adoración permanente.

Explicó que buscan contar con adoradores organizados por turnos, de manera que el Santísimo nunca quede solo. La primera etapa apunta a cubrir desde las 7 de la mañana hasta la medianoche, con personas comprometidas una hora por semana.

“El adorador es el que se compromete. Si se enferma, avisa. Si no puede ir, se organiza. Pero nunca se deja solo al Santísimo”, detalló.

Según indicó, ya cuentan con turnos avanzados los jueves y viernes, además de personas anotadas para otros días. También aclaró que la madrugada requiere mayor organización por razones de seguridad, especialmente para evitar que personas mayores queden solas durante la noche.

Hacia el final, el conductor le propuso volver en otra entrevista para tratar temas de bioética, especialmente aborto. Castillo retomó entonces el debate sobre aborto y eutanasia, vinculándolo con la defensa de la vida humana.

Recordó un caso de una niña de Santiago del Estero con un embarazo avanzado y cuestionó que se hablara de interrupción cuando, según dijo, se trataba de un bebé vivo y viable. “Era esperar unos días que nazca o hacer una cesárea. Era un ser humano vivo”, afirmó.

También planteó una crítica a quienes celebran la aprobación de leyes vinculadas al aborto o la eutanasia. “¿Podemos alegrarnos de una muerte? Algo está mal ahí”, expresó.

En el cierre, Castillo hizo una aclaración doctrinal sobre el bien y el mal. Explicó que la fe católica no sostiene una lucha entre dos dioses, uno bueno y otro malo, sino que reconoce a un solo Dios. “El diablo es un ángel caído. Dios es más fuerte. Dios es el único Dios”, señaló.

Finalmente, impartió una bendición para los televidentes, sus familias, sus hogares, sus trabajos y su vida cotidiana, pidiendo que todo espíritu del mal sea apartado y que reine la paz.

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