Con una historia de trabajo sostenido y compromiso con la educación rural, la Escuela EMETA de Metán se afianza como un espacio clave en la formación técnica agropecuaria del sur salteño, bajo la conducción de María Inés Torino.
Por décadas, la Escuela de Educación Técnica Agropecuaria (EMETA) de San José de Metán ha representado una referencia en la formación de jóvenes del sur salteño. Nacida bajo un proyecto especial que contemplaba la creación de un consejo asesor y un esquema educativo vinculado al trabajo rural, la institución atravesó importantes transformaciones a lo largo de los años, desde los cambios impuestos por la Ley Federal de Educación hasta su actual funcionamiento como escuela técnica con orientación agropecuaria.
La directora actual, María Inés Torino, asumió la conducción hace un año, y desde entonces ha debido afrontar un desafío mayúsculo: coordinar una institución que no se limita al dictado de clases. “No es una escuela común. Tiene talleres, tierras, albergue y comedor; cada uno con necesidades propias, pero que dependen entre sí. Fue necesario reorganizar todo el funcionamiento para que cada área pueda cumplir su rol con eficiencia”, explicó Torino.
La EMETA, ubicada a ocho kilómetros del casco urbano, cumple un rol social trascendente al recibir a alumnos provenientes de distintos puntos de la provincia e incluso de provincias vecinas. Los jóvenes permanecen allí durante toda la semana, alojados en el albergue estudiantil. “Es una responsabilidad enorme, pero también una satisfacción. Ver a los chicos estudiar, compartir, aprender a convivir y formarse como técnicos agropecuarios es una tarea que nos enorgullece”, señaló la directora.
El régimen de internado, junto con la lejanía del establecimiento, plantea desafíos en materia de transporte y personal. Actualmente, el equipo docente y operativo resulta escaso frente a las múltiples demandas que implica mantener la producción animal, vegetal y el funcionamiento del establecimiento. “Estamos realizando gestiones ante el Ministerio de Educación para cubrir vacantes y generar nuevos cargos que permitan sostener el trabajo diario”, precisó Torino.
La oferta educativa combina el ciclo básico común con una sólida formación técnica. Los alumnos comienzan desde los primeros años a trabajar en talleres preorientadores vinculados a la producción agropecuaria, y luego, en el ciclo superior, se especializan en las áreas de producción animal y vegetal. En la actualidad, la escuela desarrolla proyectos con ganado mayor y menor, porcinos, aves, conejos y caprinos, además de actividades en huertas y espacios de cultivo.
El aprendizaje se completa con instancias prácticas en industria alimentaria, donde los estudiantes elaboran conservas y otros productos derivados. La directora explicó que “la escuela produce parte de lo que consume, y eso no solo fortalece la formación técnica, sino que también enseña el valor del trabajo y la autosustentabilidad”.
Uno de los proyectos más recientes ha sido la formalización de convenios educativos de uso de tierras. Se trata de un esquema legal que permite que particulares utilicen una parte de las 80 hectáreas con fines productivos, siempre y cuando la actividad mantenga un componente educativo. “No se trata de arriendos comerciales, sino de convenios con fines pedagógicos, autorizados por el Ministerio. Esto ayuda a mantener en funcionamiento las parcelas sin perder el objetivo formativo”, detalló Torino.
Más allá del perfil técnico, la EMETA también promueve el desarrollo cultural y humanístico. Dos alumnos de la institución, Valentina y Santino, obtuvieron recientemente distinciones en el certamen literario organizado por el Colegio de Escribanos de Salta, con la coordinación de la profesora Daniela Romano. “Nos llena de orgullo. Es una muestra de que la educación técnica también abarca la literatura, la historia y la identidad regional”, destacó la directora.
Finalmente, Torino adelantó que la escuela se encuentra preparando la apertura de inscripciones. “Estamos implementando un sistema digital con código QR para facilitar la preinscripción de las familias que viven lejos. Queremos que todos los jóvenes interesados en formarse como técnicos agropecuarios puedan hacerlo, porque la EMETA no solo brinda educación, sino también oportunidades de vida”, concluyó.
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