En el Día Mundial de la Salud Mental, el psicólogo Fernando Serrano Urdanibia advierte sobre la necesidad de visibilizar los problemas mentales y derribar estigmas, subrayando que el bienestar físico y emocional son inseparables y que la prevención y la concientización comunitaria resultan fundamentales para proteger la salud mental.
Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que recuerda la importancia de atender un aspecto de la vida humana demasiado relegado; la salud psíquica, emocional y social. Desde 1992, la Federación Mundial de la Salud Mental impulsa esta jornada para derribar estigmas, visibilizar problemáticas y fomentar la prevención.
En un mundo donde la información fluye a velocidad vertiginosa y las presiones sociales se intensifican, la salud mental no puede ser tratada como un tema secundario. “No podemos hacer como si la basura no existiera y esconderla debajo de la alfombra”, advierte el psicólogo Fernando Serrano Urdanibia, quien desde su labor en prevención primaria y comunitaria insiste en la necesidad de visibilizar estas problemáticas y actuar de manera informada.
Para Serrano, recibir información sobre salud mental no basta: “No somos máquinas. La información hay que procesarla, entenderla, relacionarla con nuestra vida. Es lo mismo que leer un libro sin comprenderlo: queda vacío”. Desde esta perspectiva, la salud mental no solo implica ausencia de enfermedad, sino bienestar integral, que abarca lo psicológico, emocional y físico, en interacción constante con el contexto social del individuo.
El especialista destaca que mientras los síntomas físicos suelen recibir atención inmediata —como un dolor en el cuerpo que obliga a consultar al médico—, los malestares emocionales continúan estigmatizados. “Si alguien dice ‘me siento vacío’ o ‘no quiero seguir’, a menudo escucha ‘ya se te va a pasar’. Esto refleja un desconocimiento peligroso, el dolor emocional también requiere atención profesional”, afirma.
En la entrevista con el periodista Rodrigo García, Serrano aborda uno de los temas más delicados… el suicidio, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Según la Organización Mundial de la Salud, la mitad de los problemas de salud mental comienzan a manifestarse a partir de los 14 años. Sin embargo, la sociedad muchas veces minimiza estas señales, considerándolas “etapas normales” de la adolescencia, sin reconocer que pueden derivar en decisiones trágicas.
El psicólogo subraya la necesidad de políticas públicas y redes de contención: “No alcanza con tener conocimiento. Sin financiamiento y apoyo institucional, la prevención y la atención clínica quedan incompletas. La salud mental requiere recursos, planificación y acceso real para todos”.
Entre los factores que generan riesgo, Serrano señala la presión social y académica: el ideal de éxito inmediato, la exigencia de rendimiento escolar y universitario, y las expectativas culturales crean un entorno que puede afectar gravemente la estabilidad emocional de los jóvenes. Añade también la influencia del bullying y la discriminación, que no se limita a la escuela ni a la infancia, sino que puede aparecer en ámbitos laborales, familiares o comunitarios, afectando a personas de todas las edades.
Respecto al consumo problemático de sustancias, el especialista afirma que muchas veces se trata de un intento de acallar un dolor emocional profundo. Por ello, los tratamientos requieren un enfoque conjunto entre psicólogos y psiquiatras, donde la intervención clínica y la escucha profesional se complementan. “No siempre es posible iniciar un proceso terapéutico sin abordar primero la dimensión médica de los trastornos graves”, explica Serrano.
El psicólogo también aclara la diferencia entre psicología y psiquiatría: “El psicólogo se centra en la comunicación, el acompañamiento y la expresión del malestar; el psiquiatra tiene la función de medicar y tratar condiciones médicas complejas. Ambas disciplinas se interrelacionan para garantizar un abordaje integral”.
En el marco de la prevención, Serrano destaca su labor en el Centro Integrador Comunitario (CIC) de Metán, donde recorren escuelas, colegios y espacios públicos promoviendo la psicoeducación. “Mientras más se hable de salud mental de forma responsable, más se reduce el estigma. Detectar signos y síntomas tempranos es fundamental para intervenir a tiempo”, afirma. Señales como cambios en el humor, alteraciones en el sueño y apetito, dificultades de aprendizaje o problemas de vinculación deben ser observadas con atención por padres, docentes y la comunidad.
El especialista resalta además que en el Hospital del Carmen, niños, adolescentes y adultos pueden acceder a atención gratuita en salud mental, tanto en psicología como en psiquiatría. “Nosotros hacemos prevención; el hospital, atención clínica. La colaboración entre ambos niveles es esencial para brindar un abordaje completo y eficaz”, concluye.
Este Día Mundial de la Salud Mental invita a la reflexión colectiva: escuchar, acompañar, intervenir y educar son acciones que no pueden postergarse. Como subraya Serrano, “no hay salud sin salud mental, y no hay salud mental sin comunidad”.
SPACIO NOTICIAS SITIO OFICIAL!
