La voz que vuelve al pago: Litín Ovejero en una charla íntima en Metán
Escuchar esta noticia
Powered by Evolucion Streaming
x1
El cantor y escritor salteño Litín Ovejero regresó a Metán para una entrevista excepcional en los estudios de Spaci TV. En una visita breve a su pueblo, el autor de “Anacleto y el viento” repasó sus raíces, su método de creación y la vigencia del folclore, en una charla íntima y poco habitual en él.
En una visita breve y afectuosa aMetán,Litín Ovejero —cantor, poeta y referente indiscutido del folclore salteño— abrió las puertas de su memoria y de su oficio en una entrevista especial realizada en los estudios de Spaci TV. Fue un encuentro poco frecuente: el artista no suele dar notas y cada regreso al pago se mide en minutos. Sin embargo, esta vez aceptó la charla con la naturalidad de quien vuelve a casa. “Es un gusto estar, hermano. Por el pago siempre hago excepciones”, dijo.
La pluma que nació en los cerros
Consultado por el origen de su escritura, Ovejero recordó una historia que se volvió raíz de parte de su obra: la figura de Don Cruz Atanasio Miranda, un arriero de Sincerro El Crestón, amigo de su padre. “Yo tenía trece o catorce años. Él bajaba siempre a caballo. Una sola vez lo vi a pie y tenía la pata arqueada de tanto vivir arriba del lomo”, relató.
De aquellos diálogos breves, de la vida dura en los cerros y del relato de los viajes arreando hacienda a Chile, nació primero una canción dedicada a Don Cruz. Más tarde, de ese mismo tronco surgiría Anacleto y el viento, el tema que trascendió fronteras. “Es la misma historia, sólo le cambié el nombre”, explicó.
El origen de una canción
Ovejero repasó su método de creación: a veces letra, a veces melodía; casi siempre la idea nacida en silencio, sin instrumentos, silbada o cantada antes de que alcance la guitarra. “Lo importante es la memoria y la creación”, señaló.
Al principio, reconoció, no mostraba sus composiciones. “Era muy respetuoso. Había grandes creadores. Yo guardaba mis cosas”, dijo. El asombro llegó cuando otros comenzaron a grabar sus temas, ese momento en que la obra toma vuelo en manos ajenas.
Y aclaró un rasgo que conserva hasta hoy; no entrega canciones si no hablan cara a cara. “No paso temas por teléfono. Siempre en persona. La raíz del tema hay que conocerla”.
Folclore, nuevas voces y compromiso
Sobre la renovación del género y la aparición de artistas urbanos que se acercan al folclore, Ovejero manifestó: el aporte es bienvenido si hay raíz. “Milo J, lo poco que canta de folclore, lo hace con raíz. Y se junta con gente que sabe. Eso suma y mucho”.
Respecto al contenido de las letras actuales, sostuvo que cada autor sigue su pensamiento y su tiempo. “Si es testimonial, bárbaro. Cantar sobre el hombre y el paisaje es lo mejor que puede pasar. La protesta… a algunos les gusta, a otros no”.
Regresos breves y un pueblo que abraza
En Metán, el cantor reconoce que las horas no alcanzan. Entre amigos, familia y compromisos, siempre queda alguien sin ver. “No podés partirte al medio. Hacemos lo que podemos en el tiempo que estamos”, afirmó.
Recordó también un homenaje frustrado por cuestiones de organización. Lo tomó con naturalidad, aunque entendió la reacción del público. “Después me hicieron un reconocimiento. Por eso hay que dejar que la gente que sabe programe los festivales”.
Antes de despedirse, fiel a su costumbre, anticipó un ritual doméstico del regreso norteño: “Voy a comer unos tamales y unas empanadas. Preparen el ajicito, la salsita y el limón”.
Un representante imprescindible
Litín Ovejero, “la pluma de oro”, volvió a su pago con la misma humildad con la que escribió algunas de las páginas más sensibles del folclore salteño. Entre recuerdos de cerros, arrieros y melodías nacidas al silbo, dejó un sentido mensaje:
“Un abrazo grande para todo mi pueblo querido Metán.”
Un cantor indispensable. Un escritor de raíz. Una voz que, cada vez que vuelve, recuerda por qué el folclore sigue vivo.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora