Niños, padres y abuelos participaron de una salida de invierno que combinó senderismo, avistaje de aves y contacto con el paisaje serrano. La convocatoria volvió a poner en primer plano el potencial turístico que guarda la ciudad fuera de su circuito urbano.
Mochilas livianas, botellas de agua, binoculares y ganas de caminar. Así comenzó la travesía hacia Los Laureles, uno de los paisajes serranos más representativos de San José de Metán.
La salida reunió a chicos, jóvenes, adultos y abuelos. Algunos ya conocían el recorrido y volvieron acompañados por sus familias. Para otros, fue la primera oportunidad de transitar los senderos y observar de cerca la variedad de aves que habita en la zona.
La convocatoria fue numerosa y dejó una imagen distinta para una mañana de vacaciones; familias enteras dispuestas a pasar varias horas en el cerro, lejos de las pantallas y de la rutina diaria.
Entre los participantes, varios niños llevaban binoculares para el avistaje de aves. Otros cargaban agua y alimentos para compartir durante el descanso. Había entusiasmo, curiosidad y un objetivo común: conocer el lugar, caminar y disfrutar del aire libre.
Una de las personas que participó de la actividad contó que no era la primera vez que visitaba Los Laureles. “Con mi familia siempre vamos. Una vez al año, por lo menos, hacemos esta caminata”, señaló antes de iniciar el trayecto.
Otras familias eligieron la propuesta para aprovechar el receso escolar junto a hijos, sobrinos y nietos. “Esperamos pasarla lindo y disfrutar todos juntos”, expresó una de las participantes.
La jornada permitió mostrar una faceta de Metán que suele quedar en segundo plano frente a su movimiento comercial y a su ubicación sobre uno de los principales corredores viales del sur salteño. A pocos minutos del centro, la ciudad cuenta con cerros, senderos, arroyos, vegetación y una importante diversidad de aves.
La responsable de la Unidad de Turismo, Cristina Muñoz, destacó la participación de vecinos de distintas edades.
“Tuvimos una gran convocatoria. Se sumaron muchos chicos, adultos, padres y abuelos. Estamos muy contentos de que familias enteras se hayan animado a vivir esta experiencia”, expresó.
El avistaje de aves fue uno de los atractivos centrales del recorrido. Varios niños llevaron binoculares y recibieron indicaciones para identificar algunas de las especies presentes en el sector. Muñoz señaló que la zona alberga una amplia variedad de pájaros y mencionó, entre otros ejemplares, la presencia de tucanes.
“Sabemos que hay una gran cantidad de aves. La idea es observarlas con los chicos y aprovechar todo lo que ofrece este lugar”, explicó.
La caminata formó parte de la agenda organizada por la Unidad de Turismo municipal durante las vacaciones de invierno. Más allá de la programación oficial, la respuesta del público dejó en evidencia el interés por propuestas sencillas, accesibles y vinculadas con el entorno natural.
El recorrido concentró buena parte de la experiencia: la subida, los arroyos, la vegetación, el canto de las aves y varias horas compartidas lejos del movimiento urbano.
Los Laureles volvió a mostrar que Metán posee recursos naturales con capacidad para fortalecer su oferta turística. La ciudad no es solamente un lugar de paso entre el norte y el centro del país. Su paisaje serrano, su biodiversidad y la cercanía de estos espacios con el área urbana ofrecen condiciones para impulsar caminatas, recorridos interpretativos y actividades destinadas a visitantes de todas las edades.
La jornada también confirmó algo que los metanenses conocen desde hace tiempo: detrás del ritmo cotidiano de la ciudad existe otro paisaje, más sereno y natural, que comienza apenas se toma el camino hacia los cerros.
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