Metán sigue con atención la participación de jóvenes bailarines de la Academia Raíces Salteñas en el Festival Nacional del Malambo de Laborde, donde esperan el resultado que definirá si acceden a la final del sábado y a la posibilidad de competir por el título nacional.
La expectativa crece en Metán. En las próximas horas se conocerán los resultados que definirán si un grupo de jóvenes bailarines locales accede a la final del Festival Nacional del Malambo de Laborde, Córdoba, una de las competencias más exigentes y prestigiosas del folclore argentino. La posibilidad de disputar el título nacional el sábado próximo concentra la atención de una comunidad que siguió de cerca cada presentación.
Los representantes son Leonel Coronel, Francisco Torres Cazón, Martín Palma y Bruno Valdiviezo —este último oriundo de Rosario de la Frontera—, integrantes de la Academia Municipal Raíces Salteñas. Su participación se inscribe en una delegación más amplia que llevó a numerosos metanenses a uno de los escenarios más emblemáticos de la danza tradicional.
La presencia local en Laborde no se limitó a una actuación individual. Hubo niños, adolescentes y jóvenes que atravesaron instancias selectivas, mostraron su trabajo ante jurados especializados y compartieron jornadas con delegaciones de todo el país. Cada presentación expuso horas de ensayo, disciplina técnica y una formación que excede el hecho artístico para convertirse en un proceso cultural sostenido.
El Festival Nacional del Malambo representa, desde hace décadas, un espacio donde se miden estilos, escuelas y trayectorias. Llegar hasta allí no es un trámite. Implica preparación física, rigor coreográfico, conocimiento de las danzas tradicionales y una logística que abarca traslados, inscripciones, acompañamiento familiar y gestión institucional. En ese recorrido confluyen profesores, familias, academias, áreas culturales y actores privados que hacen posible la presencia en un certamen de alcance nacional.
La participación de jóvenes de la Academia Raíces Salteñas confirma un cambio sostenido en el mapa cultural local. Metán ya no aparece sólo como espacio de expresión interna, sino como una ciudad capaz de proyectar artistas a escenarios donde se compite al más alto nivel. Laborde funciona, en ese sentido, como un termómetro del trabajo que se realiza puertas adentro.
Más allá del resultado que se conocerá en las próximas horas, la experiencia deja un saldo; la consolidación de un semillero artístico que encuentra en la danza folclórica una vía de formación, pertenencia y proyección. Las imágenes de chicos y jóvenes sobre el escenario cordobés reflejan un entramado cultural que se construye con constancia, lejos de la improvisación.
Metán espera. No sólo un veredicto, sino la confirmación de un camino que ya está en marcha; el de una generación que encuentra en la cultura un espacio de desarrollo, representación y continuidad.
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