Una fuerte erosión en el canal de la calle Los Pacaráes dejó al borde del derrumbe la vivienda de una vecina de Metán. Tras las últimas tormentas, el agua avanzó sobre el terreno, afectó el baño y parte de la casa, mientras la familia insiste en un pedido urgente de piedras para poder asegurar la construcción y frenar el desmoronamiento.
Una vivienda ubicada al borde del canal de la calle Los Pacará, en el extremo oeste de la ciudad, quedó al límite del derrumbe tras las fuertes tormentas que afectaron el pasado 6 de febrero y durante la última semana. La erosión provocada por el incremento del caudal se llevó parte del terreno y comprometió seriamente la estructura donde vive Rosa, una vecina que mantiene sus impuestos al día y que hoy teme perder su casa por completo.
La familia advirtió que el desmoronamiento avanzó sobre el sector donde se encuentra el baño, un pozo ciego y parte de habitaciones cercanas. También se desplomó un sector del gallinero, aunque no hubo pérdida de animales. “Se está cayendo parte de mi casa. Han echado tierra, pero sin piedra, y el agua se llevó todo”, explicó.
Según relató, las lluvias recientes volvieron a alimentar el arroyo que corre dentro del canal, agravando la inestabilidad del talud. Ante la falta de contención oficial inmediata, la propia vecina comenzó a colocar piedras por su cuenta para evitar que el cauce siga avanzando. “Hoy a las seis de la mañana seguí acomodando piedras para frenar el agua”, comentó.
El recorrido por la zona muestra raíces expuestas, árboles que crecieron dentro del canal y desprendimientos visibles. A pocos metros, un poste de luz que alimenta a la vivienda —mediante una conexión que atraviesa otra propiedad del barrio El Jardín— también quedó comprometido.
Rosa indicó que mantuvo contacto con autoridades municipales. Asegura que el intendente visitó el lugar días atrás y que desde la Dirección de Obras Públicas se comprometieron a enviar piedras para armar un gavión, la única alternativa que permitiría asegurar la base de la vivienda. Sin embargo, el material aún no llegó. “Nosotros tenemos el gavión y la mano de obra la ponemos nosotros. Solo necesitamos las piedras, es urgente”, insistió.
También se acercó al lugar el concejal Abel Quintana durante la primera tormenta, junto a otros funcionarios y técnicos. Pero al cierre de esta nota, la solución prometida no se había concretado.
Mientras tanto, la preocupación crece. Con cada nueva lluvia, la erosión avanza unos centímetros más hacia la casa. “A uno le da miedo dormir. Las tormentas siempre llegan de noche”, confesó la vecina, que solo pide poder asegurar su vivienda antes de que el terreno ceda por completo.
La situación que atraviesa esta vecina vuelve a mostrar lo vulnerable que resulta vivir cerca de los canales pluviales de Metán. Las lluvias de las últimas semanas profundizaron el desgaste del terreno, poniendo a la vista la falta de contención en sectores donde el agua avanza con fuerza y pone en riesgo a familias que residen allí desde hace años.
Rosa espera que las piedras lleguen pronto. Y que, esta vez, la solución no vuelva a perderse en la corriente.
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