Metán: sin casco y en contramano, motos al borde de la tragedia
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Las imágenes se repiten a diario en calles céntricas y barrios de San José de Metán: motociclistas que avanzan en contramano y, en muchos casos, sin casco. Pese a la señalización y a intervenciones viales pensadas para ordenar la circulación, la infracción persiste y expone a conductores y peatones a un riesgo evitable.
En San José de Metán, la seguridad vial sigue instalándose en la agenda pública y en esta oportunidad es a partir de un fenómeno que ya no puede considerarse excepcional; la reiterada circulación de motociclistas en contramano y, en muchos casos, sin casco. La escena se repite en distintas calles y a plena luz del día, en zonas céntricas y barriales, con un patrón que excede el error ocasional y se acerca a la costumbre.
Tucumán, 20 de Febrero, Río Piedras, Alvarado y Córdoba figuran entre las arterias donde la infracción es frecuente. No se trata de un punto aislado ni de un problema de señalización insuficiente. En varios de esos sectores la demarcación es clara y visible. Aun así, la conducta persiste.
Uno de los casos más representativos es el de la intersección donde se construyó una península vial con el propósito específico de impedir el ingreso en sentido contrario. La obra fue planificada para ordenar una arteria que dibuja una curva en “S” hacia el este de la ciudad y cual configuración hacía inviable una ochava tradicional. El objetivo fue establecer un límite físico que desaliente la maniobra indebida.
La experiencia demuestra que la infraestructura, por sí sola, no resuelve el problema. A pesar del obstáculo material y de la señalización correspondiente, motociclistas continúan avanzando en contramano. En ese tramo ya se registraron colisiones. Las imágenes captadas en el lugar evidencian cruces forzados, encuentros frontales y maniobras evasivas que dependen más de la reacción ajena que del respeto por la norma.
En el centro, en la esquina de José Ignacio Sierra y Mitre, frente a la plaza principal, el cuadro se repite. Durante la cobertura de Spacio TV en el sector, las infracciones se sucedieron mientras las cámaras registraban la escena. A la contramano se suma la falta de casco, incumplimiento que incrementa la gravedad de cualquier impacto.
El argumento del rodeo incómodo aparece con frecuencia. Acceder a determinados barrios obliga a extender el recorrido. Sin embargo, la organización del tránsito responde a criterios de seguridad colectiva. La circulación en contramano altera la previsibilidad del sistema vial y multiplica el riesgo de siniestros, especialmente en intersecciones donde otros conductores no esperan un vehículo proveniente del sentido opuesto.
El debate sobre controles y sanciones surge cada vez que se retienen motos o se aplican multas. No es posible disponer de inspectores en cada esquina. El cumplimiento de la norma no puede depender exclusivamente de la presencia de la autoridad. Cuando la señalización es clara y la infraestructura fue diseñada para impedir la infracción, la persistencia de la conducta revela un problema de decisión individual.
Cada maniobra indebida compromete no solo a quien la ejecuta, sino también a terceros que circulan dentro de las reglas. En ese punto, el desafío para Metán no radica únicamente en reforzar controles, sino en revertir una práctica que, de reiterada, corre el riesgo de naturalizarse.