La creciente tras el último temporal erosionó el terreno donde se asienta la casa de la familia Orihuela. Piden un muro de contención y ayuda urgente para evitar una tragedia.
En la zona oeste de San José de Metán, sobre calle Entre Ríos, casi en su intersección con Buenos Aires, una vivienda precaria quedó al límite del canal tras la última tormenta. La creciente no sólo desbordó el cauce; avanzó sobre el terreno y socavó parte de la base donde se levanta la casa de la familia Orihuela.
La construcción, hecha con materiales livianos y asentada a escasos metros del margen, presenta un deterioro visible. El agua “comió gran parte del terreno”, describió la propietaria, quien solicitó la presencia de Spacio TV para exponer la situación y pedir una solución antes de que vuelva a llover.
Durante la tormenta, relató, el canal bajaba con fuerza inusual. “Era constantemente el ruido de piedras y palos. El agua apretaba contra la pared”, recordó. En el interior de la vivienda, los integrantes de la familia intentaban contener a los niños mientras el nivel subía. “Mi nieto decía que nos íbamos a morir, que el agua nos llevaba”, contó la mujer.
Según su testimonio, esa noche debieron retirar lo poco que tenían a mano y prepararse para abandonar la casa si el avance continuaba. Afirmó que intentaron comunicarse con bomberos y policía, aunque no obtuvieron respuesta inmediata en medio de una ciudad afectada en distintos sectores por el temporal.
La mujer indicó que mantuvo un diálogo con el intendente, quien —según dijo— le habría manifestado la intención de “rellenar un poco” el sector. Sin embargo, la familia insiste en la necesidad de una intervención estructural. “Lo único que pido es un muro de contención”, expresó. La erosión dejó parte de la vivienda prácticamente sobre el borde del canal y cada nueva lluvia representa, aseguran, un riesgo mayor.
La familia está integrada mayormente por mujeres y niños. El único varón adulto trabaja fuera del domicilio y no permanece allí de manera constante. “Somos solas acá”, señaló la propietaria, quien también apeló a la solidaridad de la comunidad para conseguir postes, alambre o tela que permitan reforzar provisoriamente el perímetro.
Mientras tanto, en Entre Ríos casi Buenos Aires, la casa permanece en pie, pero al límite. El terreno erosionado marca la línea hasta donde llegó el agua y anticipa el temor que domina a la familia cada vez que el cielo se cubre. La próxima tormenta, coinciden, no debería encontrarlos en la misma situación.
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