Los planteles de las categorías +40 y +50 de Metán intensifican su preparación con vistas a la final que se disputará a fines de marzo en Córdoba. Con entrenamientos sostenidos y el respaldo familiar como sostén, el grupo apuesta a la experiencia y al compromiso para afrontar el desafío.
En tiempos donde el deporte suele medirse por la urgencia del resultado, en Metán hay un grupo que sostiene otra lógica; la del compromiso, la constancia y el sentido de pertenencia. Los planteles de las categorías +40 y +50 afrontan la recta final de su preparación con vistas a la definición que se disputará en la ciudad de Córdoba hacia fines de marzo, siendo la continuidad de una historia compartida que comenzó hace décadas en las canchas del interior.
En diálogo con Spacio TV, dos referentes del equipo, el arquero “Chino” Calmejane (+50) y Ramón Corbalán (+40), detallaron el trabajo que vienen realizando y el significado que tiene este desafío para el grupo.
Calmejane, responsable del arco en la categoría mayor, explicó que la preparación no se interrumpió pese al calendario de fiestas y compromisos propios de fin de año. “Dos veces a la semana venimos a entrenar. El sábado jugamos un cuadrangular en el Pozo Verde, en Rosario de la Frontera, y nos fue bien. Eso nos confirma que estamos en condiciones de afrontar lo que viene”, señaló.
El arquero destacó la importancia del trabajo físico y del acompañamiento técnico. “Con el preparador que tengo, el Negro Tatín, estamos bien. Vamos a poner lo mejor posible por el bien del grupo”, afirmó. En su análisis, el esfuerzo se sostiene en la responsabilidad compartida; cumplir con el trabajo, la familia y, aun así, mantener la rutina de entrenamientos. “A veces uno podría quedarse en la casa, pero el entusiasmo es lo que nos lleva a seguir preparándonos”, resumió.
El respaldo familiar aparece como un factor central en esta etapa. “Es fundamental. Mi hijo, mi señora, todos están pendientes. Te cuidan en la comida, en los detalles. Eso es importante”, sostuvo Calmejane, quien valoró ese sostén como parte del rendimiento deportivo.
Por su parte, Ramón Corbalán remarcó que el proyecto despertó sensaciones que creían lejanas. “Desde que nos invitaron, volvimos a sentir las ganas que teníamos cuando jugábamos los torneos del interior y el anual de liga. Empezamos a entrenar por junio o julio y no paramos”, explicó.
El plantel se reúne dos o tres veces por semana y alterna prácticas formales con partidos amistosos. Más allá de la instancia competitiva, Corbalán puso el acento en la reconstrucción del grupo. “Compartir entrenamientos, asados y charlas con gente que conocemos del fútbol de hace años es muy lindo. Llegar a una final no es fácil y hay que aprovecharlo”, sostuvo.
Ambos coinciden en que la experiencia trasciende el resultado. La posibilidad de disputar una final en Córdoba representa un objetivo deportivo definido, pero también una oportunidad para transmitir un mensaje a las generaciones más jóvenes. “El deporte es una herramienta importante. Con cincuenta años estamos otra vez en una final. Eso demuestra que, si se lo toma con seriedad, es algo hermoso”, expresó Corbalán.
En un momento en el que el trabajo y la familia marcan el ritmo cotidiano, el equipo de Metán decidió mantener los entrenamientos como un espacio de disciplina y sentido de pertenencia. La cita en Córdoba será el cierre de varios meses de preparación. Para ellos, el logro ya comenzó; volver a competir con la misma convicción de siempre y representar a su ciudad con responsabilidad.
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