El 9 de noviembre se conmemoró el Día Mundial de la Adopción, una fecha que invita a reflexionar sobre uno de los gestos más profundos y trascendentes del ser humano: el de brindar familia, contención y afecto a un niño, niña o adolescente que lo necesita. En ese marco, la Dra. Frida Bosernitzan, jueza del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil de Personas y Familia de la 1.ª Nominación del Distrito Judicial del Sur – Metán, explicó en diálogo con Spacio TV cómo se desarrolla el proceso de adopción en la provincia de Salta y cuál es el verdadero sentido del instituto jurídico.
La magistrada comenzó recordando que “la adopción es un acto de amor verdadero, de amor genuino, porque representa el derecho que tiene todo niño, niña o adolescente a crecer en un ámbito familiar, a conocer sus orígenes, a saber quiénes son sus padres y, sobre todo, a desarrollarse en un entorno de amor, contención y con sus necesidades básicas aseguradas”. Explicó además que este es “el medio más idóneo para aquellos que carecen de padres biológicos o de un ambiente familiar que los cobije”, y que puede concretarse por parte de cualquier persona dispuesta a brindar afecto, estabilidad y cuidados.
Uno de los aspectos sobre los que más se detuvo la jueza fue la adopción de adolescentes, una etapa que muchas veces presenta mayores dificultades. “Resulta un poco más complicada —señaló— porque son chicos que ya tienen sus costumbres, ideas y un carácter formado. Del otro lado, los padres adoptantes también deben adaptarse a esa realidad. Pero no es imposible; al contrario, nosotros siempre vamos a fomentar esas adopciones. Los adolescentes quieren ser adoptados. Escuchamos su opinión y tenemos en cuenta sus deseos y necesidades para su vida”.
Bosernitzan recordó que la legislación vigente —la Ley de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes— reconoce el derecho de los menores a ser oídos, y que sus opiniones deben ser consideradas en todo proceso judicial. “El régimen de adopción tiene una estructura legal muy formal, y eso es necesario para garantizar el control judicial y evitar situaciones irregulares bajo la apariencia de adopciones. Cada paso tiene una razón y busca preservar el interés superior del niño”, indicó.
A lo largo de su gestión, el juzgado a su cargo ha intervenido en numerosos casos. “Hemos tenido adopciones con muchos matices. Algunas no tuvieron un final tan feliz como otras, pero la mayoría nos llena de orgullo. Hay historias de chicos que estuvieron mucho tiempo bajo tutela del Estado, en condiciones de vulnerabilidad, y que hoy viven en familias que los aman como hijos propios. Esas son las satisfacciones más grandes”, expresó la magistrada.
Consultada sobre la percepción de que el proceso es burocrático, Bosernitzan aclaró que en Salta no resulta tan complejo como se cree. “A veces se dice que adoptar es difícil, que lleva mucho tiempo. Eso puede ocurrir en las grandes ciudades, donde el volumen de casos es muy alto, pero en nuestro medio los trámites son más ágiles. Invitamos a quienes tengan el deseo de adoptar a que se acerquen al juzgado. Aquí se les explica cada paso conforme a la normativa vigente. Es la única manera de que la adopción tenga un final feliz: cumpliendo la ley y haciendo todo correctamente”, señaló.
La jueza también se refirió a quiénes pueden adoptar: “Cualquier persona mayor de edad puede hacerlo, no es necesario tener un vínculo previo con el niño. Hoy la ley permite que adopten tanto matrimonios —heterosexuales u homosexuales— como personas solas. Antes era un requisito estar casados, pero eso cambió. Lo que sí se exige es una diferencia de edad entre adoptante y adoptado, para que se consolide un vínculo parental auténtico”.
En relación con los registros de adoptantes, explicó que los interesados deben dirigirse a la Secretaría Tutelar de la Corte de Justicia de Salta, donde se conforman los legajos con los datos personales, las pretensiones y las expectativas de cada solicitante. “El equipo está integrado por psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales especializados. Una vez que se dispone la adopción, el juzgado recibe los legajos y selecciona el que mejor se adapte a las necesidades del menor. Siempre la prioridad es el niño y su bienestar”, detalló.
Finalmente, la jueza enfatizó que “la adopción no tiene precio, porque es dar amor a quien lo necesita. Cada vez que logramos conformar una familia, sentimos que se cumple el verdadero objetivo del derecho de familia; garantizar a cada niño el derecho a tener un hogar”.
La jornada del 9 de noviembre, más que una efeméride, dejó en evidencia que la adopción es una construcción colectiva donde confluyen la sensibilidad humana, la responsabilidad legal y el compromiso social. En palabras de la Dra. Bosernitzan, “es un acto de amor genuino que transforma vidas, tanto de quienes adoptan como de quienes son adoptados”.
SPACIO NOTICIAS SITIO OFICIAL!

