Tras décadas de esfuerzo y trabajo en tribunales, Zulema Alonso finalmente obtuvo su título de abogada a los 72 años.
A los 72 años, Zulema Alonso logró recibir su título de abogada, completando un sueño que había quedado pendiente durante décadas. Su historia es un ejemplo de constancia, disciplina y amor por el estudio.
“Había quedado una materia pendiente y lo logré gracias al apoyo de la UCASAL. Venir y encontrar a Dieguito Biolatto, a Eva y a todas las chicas que me ayudaron fue maravilloso. Siempre me resolvieron los problemas, me sentí acompañada en todo momento. Por eso invito a todos a estudiar en UCASAL, es bárbaro”, contó Zulema.
Su vínculo con el derecho es antiguo. “Toda mi vida estuve con temas de derecho. Gran parte de mi familia son abogados o escribanos. Cuando trabajaba en tribunales, los jueces me elegían para estar a su lado. Tenía práctica, manejaba jurisprudencia, ayudaba a redactar resoluciones, pero me faltaba el título”, recordó.
Zulema explicó que en su juventud no pudo terminar la carrera por razones personales. “Tuve a mis hijos a los 22 años y la vida me llevó por otros caminos. Pero siempre quise estudiar. Mis padres me inculcaron la lectura y el amor por aprender. La perseverancia ayuda mucho”, dijo.
Durante el cursado, compartió clases con estudiantes más jóvenes y recibió apoyo constante. “Nos comunicábamos por WhatsApp, nos pasábamos archivos, nos ayudábamos entre todos. Guadita Márquez me acompañó mucho, incluso el contador Rivero me orientó en materias contables. Fue un respaldo enorme”, detalló.
A los jóvenes que abandonaron estudios o piensan que es tarde para retomarlos, Zulema les transmitió un mensaje: “UCASAL tiene un lema que me gusta: Nihil intentatum, nada sin intentar. Y yo aplico otro: Carpe diem, aprovecha el día. Hay que sentarse, estudiar y no rendirse. Nada es imposible. Yo lo logré a los 72 años y cualquiera puede hacerlo si se lo propone”.
Pese a la distancia con su familia en Noruega, Zulema priorizó completar su carrera. “No los vi en cinco años, pero no me arrepiento. La abogacía era un sueño pendiente y lo cumplí. Perseverar vale la pena”, concluyó la flamante abogada, que en diciembre viajará a visitar a sus seres queridos.
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