La División Lacustre y Fluvial El Tunal, a cargo del subcomisario Enzo Sierra, coordina rescates, controles de pesca y acciones de prevención ambiental en el río Juramento y sus alrededores.
En la vasta extensión del río Juramento, donde la corriente se impone con fuerza sobre el paisaje salteño, la División Lacustre y Fluvial El Tunal cumple una tarea que pocas veces trasciende, pero que resulta importante. Bajo la conducción del subcomisario Enzo Sierra, este cuerpo especializado de la Policía de Salta desarrolla intervenciones que van desde la búsqueda de personas hasta el control de actividades pesqueras y la preservación del medio ambiente.
Días atrás, la división fue convocada para colaborar en un operativo de búsqueda solicitado por el Distrito de Prevención Nº 5 de Joaquín V. González, bajo directiva del Comisario Mayor Feliciano Campos, segundo director de ese distrito. “Fuimos convocados a una situación lamentable —explicó Sierra—. Una persona mayor de edad se encontraba desaparecida desde el viernes por la tarde. Sus familiares radicaron la denuncia y, de las averiguaciones realizadas, se determinó que podría haberse dirigido hacia la zona del río Juramento. Lamentablemente, el desenlace fue el hallazgo del cuerpo sin vida”.
El trabajo de la División Lacustre no se limita a las emergencias. También ejerce control sobre las actividades de pesca, una práctica muy arraigada en la región. En ese contexto, Sierra se refirió a la situación de la comunidad aborigen Samuel Canaleja, asentada en El Galpón, que cuenta con autorización para realizar pesca artesanal y de subsistencia en el embalse El Tunal.
“Hace algunos meses, integrantes de la comunidad coordinaron reuniones con personal de la Secretaría de Medio Ambiente y de Biodiversidad Ambiental para renovar una resolución que los habilita a ejercer la pesca artesanal. Sin embargo, surgieron planteos de pescadores deportivos y particulares que consideraron excesiva la extensión de redes autorizadas, que llegaban a superar el kilómetro de largo”, detalló Sierra.
El jefe de la División Lacustre confirmó que el tema se encuentra en tratamiento y que recientemente se llevó a cabo una reunión en la que participó la doctora Chanampa, representante del área ambiental. “Se mostró con buena predisposición. Se acordó conformar una mesa de diálogo donde estarán presentes los distintos sectores involucrados: la comunidad, los clubes de pesca, los organismos de control y la Policía. La idea es lograr un equilibrio que respete los derechos de todos”, explicó.
Consultado sobre la presencia de pescadores de Metán y alrededores en la zona del dique El Tunal, Sierra destacó la mejora en el cumplimiento de las normas: “A comienzos de año los controles arrojaban muchas infracciones. Hoy podemos decir que el 85% de los pescadores llegan con sus permisos al día. Ya hay conciencia sobre la importancia de proteger las especies y el entorno”.
El subcomisario recordó que el dorado es una especie protegida a nivel nacional y que sólo puede practicarse su pesca deportiva con devolución inmediata. “No puede trasladarse ni comercializarse. En caso contrario, se labran las infracciones correspondientes. Lo mismo ocurre con otras especies como la boga o el bagre: deben superar los 30 centímetros y no se pueden extraer más de dos piezas por pescador”, aclaró.
Finalmente, Sierra hizo hincapié en la responsabilidad ambiental: “Estamos viendo un cambio de mentalidad. Los pescadores cuidan más el lugar, evitan hacer fuego en zonas con vegetación seca y colaboran con el personal de control. El río Juramento es un recurso natural invaluable y su preservación depende de todos”.
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