El Padre Donald Mwenesa, misionero en Argentina, predicó en Metán sobre la fe como camino de esperanza y misión, en el marco de los Solemnes Cultos del Milagro.
La ciudad de San José de Metán vivió los Solemnes Cultos en honor al Señor y la Virgen del Milagro con una participación multitudinaria y un clima de profunda fe. En esta ocasión, tuvo un papel destacado el Padre Donald Mwenesa, misionero originario de Kenia, quien estuvo a cargo de la prédica durante la novena y acompañó las celebraciones centrales.
En diálogo con Spacio Noticias, el sacerdote compartió su experiencia pastoral en la comunidad, a la que definió como un “pueblo alegre, en búsqueda, que mantiene viva su fe desde aquella madrugada de 1948, cuando los movimientos telúricos llevaron a los metanenses a consagrarse al Señor y la Virgen del Milagro”.
Una experiencia de fe y esperanza
El Padre Donald explicó que predicar en el marco de la novena fue para él un “lujo y una gracia especial”. En su mensaje, remarcó que la celebración “tiene que ver con renovar la fe, con vivirla de manera alegre, más allá de la penitencia y de la oración permanente”.
Este año, el lema fue “El Milagro, signo de esperanza”. Sobre ello, el sacerdote destacó: “Desde el primer día propusimos que todos cargamos una mochila, símbolo de las cargas y misiones que cada uno lleva en la vida, y concluimos con las llaves, que representan la apertura de puertas para salir a misionar. Esas llaves son las que nos invitan a llevar la Buena Noticia y a transmitir la esperanza”.
Recordó también las palabras del Papa Francisco, quien habló de los cristianos como “peregrinos de esperanza y no turistas”: “El peregrino deja huellas, toca corazones y transforma a la sociedad. Esa es nuestra misión, caminar juntos, como comunidad que se fortalece en la fe”.
El sacerdote, que ya visitó Metán en tres oportunidades, expresó su aprecio por la comunidad: “Siempre encuentro alegría en este pueblo. Aquí hay una búsqueda permanente de Dios, y eso me encanta porque me permite compartir la experiencia de misión. Agradezco al Padre Carlos por invitarme y darme la posibilidad de acompañar estas celebraciones”.
Mwenesa vive en Argentina desde hace ocho años y forma parte de la Congregación de los Misioneros de África. En su relato, señaló que la vida sacerdotal se sostiene sobre tres votos fundamentales: obediencia, castidad y pobreza.
“El primero de todos es la obediencia. Cuando el superior nos envía, debemos ir con alegría, aunque eso signifique aprender un idioma nuevo o comenzar de cero en otro lugar. No existe la rebeldía, porque nuestra vida está consagrada al servicio de Dios y de las culturas a las que somos enviados”.
Una mirada sobre la Iglesia y la sociedad
Al ser consultado sobre la situación actual del mundo, atravesado por conflictos, divisiones y guerras, el sacerdote remarcó el valor del diálogo: “El ser humano muchas veces tiene miedo de dialogar, pero sin diálogo nunca habrá paz. Para lograrlo, debemos dejar de lado los prejuicios, ser humildes y escuchar al otro. El Papa Francisco insiste en eso: menos palabras y más capacidad de escuchar”.
Recordó, además, las enseñanzas de Monseñor Enrique Angelelli: “Él hablaba de tener un oído en el pueblo y otro en el Evangelio. Ese equilibrio es el que debemos buscar siempre para llevar la Palabra de Dios a la vida concreta de la gente”.
En su testimonio, el Padre Donald también habló de sus raíces en Kenia y de cómo la Iglesia en África se caracteriza por la alegría, la acción de gracias y la expresión festiva de la fe.
“Allá, una misa dura una hora y media y si termina antes la gente pregunta qué pasó. La fe se vive con cantos, bailes y celebraciones comunitarias. Al llegar a la Argentina, tuve que aprender nuevas formas, como compartir el mate, que ya siento como parte de mi vida cotidiana”.
Reconoció, asimismo, el cariño que recibe en cada misión en el país: “Aquí encontré amigos en todos lados: en Buenos Aires, en Mendoza, en Salta y en Metán. Ese afecto es lo que me sostiene, porque la misión también se construye con la amistad y la cercanía de la gente”.
Un mensaje para los jóvenes y la comunidad
El sacerdote destacó especialmente su trabajo con los jóvenes, con quienes organiza retiros y actividades como la Pascua Joven Misionera. “Me gusta mostrarles que hay esperanza. Los jóvenes necesitan descubrir que la fe no es rutina, sino un camino que transforma. Como dice el Papa, somos peregrinos que tocamos la vida de los demás para que Cristo sea conocido y vivido”.
Antes de despedirse, dejó una bendición a los fieles: “Que el Señor misericordioso los acompañe siempre, transforme sus vidas, les conceda paz, diálogo y esperanza. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.
De esta manera, el Padre Donald Mwenesa se despidió de la comunidad metanense, dejando un mensaje de cercanía y un compromiso renovado con la misión evangelizadora, que cada año da sentido a la devoción del pueblo hacia el Señor y la Virgen del Milagro.
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