El Instituto de Educación Superior N°6021 “Juan Carlos Dávalos” rindió homenaje a Pedro Eugenio Ruiz, “Pitu”, en el aula donde cursaba Historia, dejando su nombre y su memoria como parte permanente de la institución.
Hay espacios que guardan más que paredes y bancos. Las aulas, sobre todo, conservan voces, proyectos y nombres que se inscriben en la memoria colectiva aun cuando la vida interrumpe los caminos de manera abrupta. En ese sentido, hay gestos que no reparan una ausencia, pero ayudan a sostenerla. En el ámbito educativo, donde el tiempo suele medirse en ciclos lectivos y promociones, la memoria adquiere otra densidad cuando se vuelve parte del espacio cotidiano. Así ocurrió en el Instituto de Educación Superior N° 6021 “Juan Carlos Dávalos”, donde se rindió homenaje a Pedro Eugenio Ruiz, “Pitu”, en el aula que lo tuvo como estudiante del profesorado de Historia.
El acto se realizó en un clima de recogimiento y respeto, con la presencia de familiares, docentes, compañeros y autoridades educativas. Spacio TV acompañó la jornada y dialogó con los padres del joven, fallecido en un trágico accidente en mayo de este año. La placa colocada en el aula no solo deja asentado un nombre, sino también una historia interrumpida que forma parte de la vida institucional.
Evelia Sánchez, mamá Pitu, agradeció el reconocimiento y puso en palabras lo que significa para la familia. “Es un orgullo saber que tanta gente lo quería. Cada día nos sorprendemos con las cosas buenas que siempre hizo. Siempre se portó bien, era un niño bueno, y que tengan este gesto agranda aún más lo que ha sido mi hijito”, expresó.
Durante la bendición, el sacerdote hizo hincapié en el amor, el cariño y el recuerdo. Al respecto, Evelia señaló que los recuerdos son constantes y aparecen a diario. “Duele su ausencia, pero esto es como una curita al corazón, de todo el amor que mi hijito tenía para dar todavía”, dijo, con la voz quebrada.
El homenaje tuvo un significado especial para la comunidad educativa y para los compañeros de Pedro, muchos de los cuales compartieron con él el trayecto formativo. “Significa mucho para ellos y para la institución. Abraza todo el cariño que él brindó”, sostuvo su madre. También hizo referencia a los amigos que no pudieron estar presentes, pero que siguen acompañando de distintas maneras. “Siempre están, siempre lo recuerdan con mucho cariño. Cuando se cumple un mes, están presentes. Hay que darles tiempo, como todo”, señaló.
Al referirse al momento que atraviesa la familia, en vísperas de fechas sensibles, Evelia no ocultó la dificultad del día a día. “Pesa más con el paso del tiempo. Siempre fuimos muy unidos. Él, a pesar de la edad, dependía mucho de nosotros. Entrenaba, estaba con los amigos, pero siempre volvía. Son momentos muy duros para toda la familia, para sus abuelos, sus tíos, sus amigos”, expresó.
Pedro Eugenio había elegido el profesorado de Historia como camino de formación. En ese sentido, la placa instalada en el aula deja una marca perdurable en la vida académica del instituto. “Le pusieron su nombre completo. Muchos lo conocían por el apodo, pero ahora está Pedro Eugenio, como mi rey se llamaba”, dijo su madre, antes de agradecer a la institución y a la comunidad por las muestras de afecto recibidas.
El supervisor Eduardo Poma participó del homenaje y explicó el sentido de la disposición institucional. “Es algo fuerte en lo emocional. Ver a la familia en el lugar donde Pedro cursaba sus estudios y reconocer la huella que dejó en la comunidad educativa”, expresó. Señaló que la decisión de recordar al alumno en el aula donde estudiaba busca acompañar, desde el ámbito educativo, el dolor de la familia. “Es lo menos que podemos hacer”, afirmó.
Poma recordó que durante el año se realizaron distintas acciones en memoria de Pedro, entre ellas jornadas, charlas y la entrega de diplomas a la familia, y que el compromiso asumido entonces hoy se concreta con la colocación de la placa. “Los compañeros y los docentes siempre mostraron predisposición. Como institución no podíamos estar ausentes”, indicó.
En ese marco, Poma vinculó el homenaje a una reflexión social sobre la responsabilidad de adultos y jóvenes. Señaló que a los chicos no siempre se les puede conceder todo y que la disciplina, el control y la capacidad de decir “no” forman parte de la educación y el cuidado necesarios. “Todos queremos una sociedad más tranquila y ordenada”, sostuvo, y agregó que ese mensaje debe acompañar la memoria de Pedro Eugenio para que hechos similares no se repitan.
Finalmente, confirmó que el aula conservará el nombre de Pedro Eugenio Ruiz de manera permanente, para las cohortes actuales y las que vengan. Sus compañeros podrán finalizar la carrera en ese espacio, compartiendo el recuerdo de quien formó parte de su historia académica.
El homenaje no devuelve lo perdido. Pero en ese aula, entre libros, clases y futuros docentes, el nombre de Pedro Eugenio Ruiz seguirá presente, no como un recuerdo distante, sino como parte viva de la memoria colectiva de una institución que decidió no olvidar.
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