El caso tiene como damnificado a Daniel Tapia, vecino de esta ciudad, quien relató que el episodio ocurrió durante la tarde. Según explicó, la yegua —que llevaba más de trece años con la familia— se habría soltado y, como era habitual, se dirigió hacia una finca lindera. Fue allí donde el animal recibió el disparo.
“Mi hijo salió a buscarla y la encontró baleada. Tratamos de salvarla como pudimos”, contó Tapia. En ese momento, él se encontraba fuera de la ciudad por una diligencia familiar y regresó cerca de las 22. Mientras tanto, sus hijos intentaron trasladar al animal hasta una zona cercana a la cancha del río, en inmediaciones de calle Lavalle, con la esperanza de asistirla. Los esfuerzos fueron en vano; la yegua murió poco después.
El daño no se limitó al animal. La yegua estaba preñada, con aproximadamente seis meses de gestación. “Cuando ya estaba muriendo, el potrillo empezó a moverse en la panza. Después fallecieron los dos”, relató Tapia.
El vecino señaló directamente a Raúl Cruz como presunto autor del disparo y afirmó haber radicado la denuncia formal ante la Policía. Según sostuvo, no se trata de un conflicto nuevo. “A mi hijo ya lo había amenazado antes con una escopeta. Por eso tratamos siempre de evitar problemas y tener al animal más atado. Ayer se escapó, pero no era motivo para matarla”, expresó.
Tapia remarcó que, de haber existido algún daño material, la situación podría haberse resuelto por la vía del diálogo. “Si el animal le rompía algo, me llamaba y yo pagaba. Pero no matarla. Ahora me dejó sin el animal, sin la herramienta de trabajo”, señaló.
Personal policial acudió cerca de la medianoche para constatar lo ocurrido y documentar las lesiones. De acuerdo con lo observado, el animal presentaba múltiples impactos, lo que hace presumir el uso de una escopeta con perdigones. “Para mí fue un escopetazo, porque tenía varios agujeros”, indicó el denunciante.
El hecho no sería aislado. Tapia afirmó que, hace unos dos meses, otro animal de un vecino habría muerto en circunstancias similares, aunque en ese caso no se realizó denuncia. “Voy a hablar con él para que denuncie también, para que esto no siga pasando”, adelantó.
La muerte de la yegua dejó a la familia sin su medio de trabajo cotidiano. “Los animales no los tenemos por gusto, los tenemos para trabajar. Ahora mis hijos quedaron sin el carro y sin el caballo. Ellos tienen familia, de esto viven”, sostuvo.
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