El grupo partirá este jueves desde Metán rumbo a Salta, con una ceremonia especial y numerosas historias de fe detrás de cada peregrino.
Con menos integrantes que en años anteriores y una ceremonia especial antes de la partida, los peregrinos saldrán este jueves desde Metán rumbo a Salta. La situación económica redujo la cantidad de participantes, aunque no alteró los preparativos ni la tarea de quienes acompañarán al grupo durante el recorrido.
En la casa de Amalia Grané ya está todo dispuesto. Hay frutas, verduras, mercadería y buena parte de los alimentos que serán utilizados durante el viaje. Como ocurre cada año, el lugar se convirtió en el punto de reunión desde donde se organiza la asistencia para quienes caminarán hacia la Catedral Basílica de Salta.
El grupo DAF partirá este jueves 10 de septiembre, a las 5 de la mañana. Los peregrinos fueron convocados media hora antes porque, antes de ponerse en camino, compartirán un momento que tendrá un significado particular: despedirán las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro que los acompañaron durante dos décadas y recibirán las nuevas.
Las antiguas imágenes fueron un obsequio de Gabriel, hijo de Amalia. Después de veinte años de viajes, traslados y kilómetros recorridos, presentan el desgaste propio del tiempo. El Señor del Milagro, incluso, debió ser reparado en varias oportunidades.
“Las vamos a sacar a upa, les vamos a agradecer y cantaremos el himno al Señor del Milagro. Después entrarán esas imágenes y saldrán las nuevas. Les daremos la bienvenida, cantaremos el himno a la Virgen y nos pondremos en camino”, explicó Grané.
La economía también se siente entre los peregrinos
Cerca de 200 personas se inscribieron, pero hasta el momento menos de cien confirmaron que podrán viajar. Según relató la organizadora, las dificultades económicas obligaron a muchas familias a postergar este año una peregrinación que venían realizando desde hacía tiempo.
“Está muy complicado. Hay mucha gente que se queda con las ganas de ir”, reconoció. Aun con una columna más reducida, el grupo mantendrá el esquema previsto para asistir a los caminantes durante los distintos tramos.
Cristian, uno de los colaboradores más cercanos de la organización, tendrá nuevamente a su cargo buena parte de la cocina. Entre las comidas previstas figura el almuerzo en Juramento, donde prepararán pata muslo a la parrilla con ensalada. También llevarán agua, gaseosas, frutas y golosinas para distribuir en la ruta.
La ayuda no estará limitada a los miembros del DAF. Cuando las columnas provenientes del sur provincial comiencen a encontrarse, la asistencia será para cualquier caminante que la necesite.
“En la ruta ya somos todos uno. No nos fijamos en el distintivo ni en el color del poncho. Si alguien necesita algo, acá está”, resumió Amalia.
Historias que quedaron en el camino
Después de tantos años, la peregrinación también reúne historias que sus organizadores todavía recuerdan. Una de ellas es la de un joven que llegó al grupo con la decisión de dejar las adicciones. Antes de partir, le contó a Amalia el motivo que lo llevaba a caminar y le pidió que interviniera si durante el trayecto recaía.
Ella se negó a vigilarlo o castigarlo. Le respondió que debía sostener el propósito con el que había iniciado el viaje. Al llegar a Cobos, el muchacho le contó que llevaba tres días sin consumir. Tiempo después volvieron a encontrarse y, según su testimonio, no había retomado el consumo.
La historia es relatada por Grané como uno de esos recuerdos que explican por qué, pese al esfuerzo y las dificultades, el grupo vuelve a organizar la peregrinación cada septiembre.
Este año también estará presente Mariela Gonza, secretaria de Desarrollo Social, quien estos últimos meses atraviesa una situación de salud. No podrá realizar el trayecto a pie, pero sus compañeros ya resolvieron acompañarla y asistirla para que pueda ingresar a la Catedral.
“En silla de ruedas, en camilla o como sea, pero ella va a entrar”, aseguró Amalia. Su participación será una de las historias personales que acompañarán al grupo, aunque el sentido de la marcha seguirá siendo colectivo.
La emoción, cuentan los peregrinos, suele aparecer mucho antes de llegar al templo. A veces comienza al cruzarse con otras columnas, al escuchar las sirenas de la escolta policial o en los últimos kilómetros, cuando el cansancio acumulado deja paso a la cercanía de la Catedral.
El jueves, cuando todavía no haya amanecido, las viejas imágenes recibirán la despedida después de veinte años. Luego saldrán las nuevas. Recién entonces, con las mochilas preparadas y la asistencia organizada, el grupo DAF comenzará otro viaje desde Metán para renovar su pacto de fe con el Señor y la Virgen del Milagro.
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