Unos 400 metros de un canal entubado presentan una importante acumulación de ripio que reduce su capacidad al 30%. El municipio deberá retirar el material antes del inicio de la temporada de lluvias.
Una inspección realizada en los desagües pluviales de Metán reveló un importante nivel de obstrucción en uno de los canales entubados de la ciudad. Según las primeras estimaciones, el conducto tendría unos 400 metros cubiertos por ripio compactado, con acumulaciones que alcanzan hasta 1,10 metros de altura.
El relevamiento estuvo a cargo de Protección Civil, dependiente de la Subsecretaría de Seguridad municipal, ante la necesidad de conocer el estado de los canales antes del comienzo de la temporada de lluvias. El trabajo comenzó en los sectores abiertos y luego avanzó hacia los tramos subterráneos, donde se encontraron las mayores dificultades.
El subsecretario, Federico Delgado, explicó que también hallaron ramas y restos de árboles en inmediaciones de las calles Buenos Aires y Rivadavia. Sin embargo, la situación más comprometida fue detectada desde Buenos Aires y Juana Azurduy hacia Río Piedras.
En ese sector, las mediciones arrojaron capas de ripio consolidado de entre 90 centímetros y 1,10 metros. De producirse una tormenta en las condiciones actuales, el canal funcionaría apenas al 30% de su capacidad, de acuerdo con la evaluación del funcionario.
“Necesita una limpieza urgente porque, de lo contrario, vamos a tener muchísimos problemas. El agua puede aflorar en cualquier punto”, advirtió Delgado. También señaló que el volumen acumulado representa una cantidad considerable de material que deberá retirarse antes de las primeras precipitaciones.
Un conducto sin mantenimiento durante décadas
La inspección pudo realizarse luego de una rotura registrada en la zona de Río Piedras y Juana Azurduy, que permitió acceder al sistema subterráneo. A partir de allí, personal de Protección Civil recorrió el conducto para determinar el alcance de la obstrucción.
Las condiciones de ingreso dan una idea del problema: en algunos tramos, los agentes tuvieron que desplazarse de rodillas por la reducción del espacio disponible. En condiciones normales, indicaron, una persona debería poder caminar erguida dentro del canal.
Delgado estimó que los sedimentos podrían llevar al menos 30 años sin ser retirados. Como los accesos permanecían cubiertos, hasta ahora no había sido posible observar el interior ni establecer con precisión el grado de taponamiento.
La metodología de limpieza será definida por el área de Obras Públicas. El principal inconveniente es la imposibilidad de ingresar con maquinaria convencional, por lo que parte de la extracción podría tener que realizarse de manera manual.
Los primeros trabajos se concentrarán en retirar las ramas y los árboles acumulados en la parte superior del sistema. Después comenzará la etapa más compleja: remover el ripio compactado dentro del tramo entubado.
Aunque todavía hay margen antes de las lluvias habituales de primavera, el diagnóstico dejó en claro que la intervención no admite mayores demoras. La capacidad reducida del canal podría dificultar el escurrimiento y provocar desbordes en distintos sectores de la ciudad.
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