Mauro Rosalez, trabajador de delivery, aseguró que el siniestro ocurrió el 17 de mayo en la esquina de José Ignacio Sierra y Belgrano. Según relató, el conductor del auto, menor de edad, se retiró del lugar y minutos después volvió para reconocer lo ocurrido. El damnificado radicó la denuncia y reclamó que se cumpla con los gastos médicos derivados del hecho.
Un siniestro vial ocurrido en Metán terminó derivando en una denuncia policial y en un reclamo público que involucra al hijo menor de una concejal de la ciudad. El damnificado es Mauro Rosalez, trabajador de delivery, quien aseguró que fue embestido por un automóvil mientras realizaba un reparto y que, pese a los compromisos asumidos después del hecho, debió insistir durante semanas para poder cubrir estudios médicos.
El episodio, según relató Rosalez, ocurrió el domingo 17 de mayo, en la intersección de José Ignacio Sierra y Belgrano, cuando circulaba en moto con una conservadora de comida. Venía por José Ignacio Sierra, en sentido norte-sur, y se dirigía hacia la zona de barrio Fonavi. Al llegar a la esquina, observó que por Belgrano avanzaba un auto rojo.
“Reduje la velocidad para darle paso y seguir. Cuando vi que el auto se me venía encima, intenté esquivarlo, pero había vehículos estacionados. Ahí me chocó”, contó el trabajador.
De acuerdo con su testimonio, tras el golpe cayó sobre la calzada con lesiones en una mano, dolor en el hombro, las costillas y una pierna. También se rompieron la conservadora, la comida que llevaba, parte de su ropa de abrigo y la motocicleta, que no era de su propiedad sino del local para el cual trabajaba.
Rosalez sostuvo que el automóvil involucrado se retiró del lugar inmediatamente después del choque. Vecinos que se encontraban en la zona lo asistieron y, según indicó, una mujer le gritó al conductor para que volviera. Minutos más tarde, un joven regresó y reconoció haber participado del siniestro.
“Me pidió perdón y me dijo que se había asustado. Me dijo que iba con el celular, que me vio, quiso pisar el freno y pisó el acelerador”, relató Rosalez. También señaló que el joven le informó que era menor de edad y le facilitó el contacto de su madre, a quien identificó como concejal de Metán.
A partir de ese momento, según el damnificado, comenzó un intercambio con la madre del adolescente para intentar resolver la situación sin avanzar de inmediato con una denuncia. Afirmó que la mujer se comprometió a hacerse cargo de los gastos médicos y de los daños ocasionados.
“Yo no busqué sacarle plata a nadie. Lo único que quería era que cumplieran la palabra”, sostuvo.
El trabajador aseguró que, con el paso de los días, la asistencia fue insuficiente. Dijo que recibió 18 mil pesos en una oportunidad y luego 50 mil pesos para reservar un turno médico, pero que el monto no alcanzaba para cubrir una resonancia que necesitaba realizarse. Según explicó, buscó precios en clínicas de Salta y los valores rondaban entre 170 mil y 180 mil pesos.
También indicó que intentó atenderse en el hospital después del siniestro, pero no habría recibido una respuesta médica en ese momento. Con el correr de los días, el dolor persistió y le solicitaron estudios complementarios.
El caso tomó mayor estado público luego de que el trabajador decidiera radicar la denuncia correspondiente. Según precisó, lo hizo mediante el sistema web de la Policía, al considerar que el acuerdo inicial no se había cumplido.
“Pasó más de un mes y se desentendió. Si no podía ayudarme, me lo tenía que decir de frente. Yo hacía la denuncia como correspondía y listo”, manifestó.
Rosalez remarcó que, pese al golpe y a los daños materiales, continuó trabajando. Contó que el mismo día del siniestro terminó de entregar el pedido que llevaba, aun con la mano lastimada y la moto dañada.
“Si uno no trabaja, no come. Nosotros seguimos trabajando porque no queda otra”, expresó.
En medio del reclamo, el damnificado aseguró que el intendente José María Issa se comunicó con él al tomar conocimiento de la situación y se ofreció a colaborar con la realización de la resonancia en una clínica local. Rosalez aclaró que el jefe comunal “no tenía nada que ver” con el hecho y agradeció la ayuda recibida.
La denuncia abre ahora una instancia formal para establecer cómo ocurrió el siniestro, en qué condiciones circulaba el vehículo, quién conducía efectivamente y qué responsabilidades corresponden. Por tratarse de un menor de edad, su identidad debe ser preservada.
Hasta el momento, la versión conocida públicamente es la del damnificado. La concejal mencionada no brindó aún una respuesta pública sobre el reclamo.
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