Rodrigo Maximiliano Gómez fue condenado a ocho años de prisión por abusar de la joven cuando era menor de edad. La familia fue citada por la Justicia ante un pedido de prisión domiciliaria y advirtió que la sola posibilidad provocó una fuerte crisis emocional en la víctima.
La madre de una joven víctima de abuso pidió que la Justicia rechace el pedido de prisión domiciliaria presentado por Rodrigo Maximiliano Gómez, condenado a ocho años de prisión por los abusos cometidos contra su hija cuando era niña.
La familia fue notificada en las últimas horas para tomar conocimiento de la solicitud. Según relató Ariana Quintana, madre de la joven, la noticia provocó una crisis emocional severa en su hija, quien volvió a sentir temor ante la posibilidad de cruzarse nuevamente con el condenado.
“Hoy mi hija se encuentra con una crisis tremenda por este motivo. Tiene temor y se siente totalmente desprotegida por la Justicia”, expresó la mujer.
El caso se remonta a la infancia de la víctima. De acuerdo con el relato familiar, los abusos comenzaron cuando era muy pequeña, en un contexto de confianza, manipulación y silencio. El agresor aprovechaba la ausencia de la madre para someterla y hacerle creer que se trataba de “juegos” que no podían contarse. Los hechos continuaron con el paso de los años, incluso después de que la familia se radicara en Metán.
Las consecuencias aparecieron tiempo después. En 2021, la joven llegó a una situación límite e intentó quitarse la vida. Con acompañamiento psicológico, pudo poner en palabras lo que había vivido y en 2022 realizó la denuncia. En 2024, la Justicia dictó una condena de ocho años de prisión contra Gómez.
La familia sostiene, sin embargo, que la pena no se cumplió desde el inicio en una unidad penitenciaria. Según indicó la madre, el condenado permaneció durante años alojado en una comisaría y recién a principios de 2026 fue trasladado a una unidad carcelaria. Durante ese período, la joven llegó a verlo fuera de la dependencia, situación que volvió a desestabilizarla.
“Mi hija se lo cruzó. Y esto es tener que revivir todo el tiempo esa situación horrible que nos tocó vivir”, sostuvo Ariana.
El nuevo pedido de domiciliaria volvió a poner a la familia en estado de alerta. Para la madre, una medida de ese tipo no garantiza un control permanente y podría exponer nuevamente a su hija. También aseguró que ya existieron antecedentes en los que una prisión domiciliaria no habría sido respetada.
“Una no puede estar las 24 horas cuidándose, porque no sabemos qué puede llegar a pasar. Ese es mi temor… que ella lo pueda volver a cruzar”, afirmó.
Ariana planteó además que cada movimiento judicial ligado al condenado obliga a su hija a volver sobre una historia que todavía pesa en su salud emocional. La joven terminó el colegio, realizó cursos, trabaja y continúa con tratamiento psicológico, pero las secuelas siguen presentes: ansiedad, ataques de pánico y miedo.
“Sentimos que él tiene más derechos que mi hija, que es la víctima”, dijo la madre. “Ninguna condena cura lo que ella vivió, pero al menos pedimos que se cumpla”.
Durante la audiencia, Ariana manifestó su rechazo al pedido de prisión domiciliaria y pidió que se tenga en cuenta la situación emocional de su hija antes de resolver. Su mayor preocupación está puesta en la seguridad de la joven y en el riesgo de que una decisión judicial vuelva a afectar su proceso de recuperación.
“Ella tiene muchas ganas de salir adelante, pero ante estas situaciones es un retroceso tremendo. Es volver a empezar”, relató.
La madre también habló del temor más duro: que su hija vuelva a hacerse daño. No lo planteó como una suposición, sino desde una historia marcada por tratamientos, crisis y momentos límite.
“Mi mayor temor es que ella pueda llegar a cometer algo, Dios quiera que no. Ojalá la Justicia escuche y tenga en cuenta lo que estamos manifestando”, pidió.
Para la familia, el reclamo no pasa por la venganza ni por la exposición pública del caso. El pedido es que se cumpla la condena dictada por la Justicia y que la víctima no vuelva a quedar sometida al miedo de encontrarse con el hombre condenado por abusarla.
“Lo único que pedimos es justicia, que se cumpla la condena. Nosotros tratamos de seguir adelante como se puede, con tratamiento, con contención y con la familia acompañando”, concluyó Ariana.
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