El conflicto comenzó dentro de un boliche. Tres personas salieron caminando, una se retiró durante el trayecto y Cintia Díaz Orellana quedó sola con Gastón Ramírez, el hombre acusado de matarla. El ataque ocurrió en Maipú al 500.
El recorrido fue corto. Comenzó dentro de un local bailable, continuó por calle San Martín y terminó en Maipú al 500, a menos de 300 metros de la casa de Cintia Díaz Orellana.
La reconstrucción del caso permite ordenar los últimos movimientos de la joven antes del ataque.
Cintia estaba en el boliche junto a su pareja. Durante el baile se produjo un altercado entre ambos. No habría intervenido una tercera persona ni existido una situación vinculada con celos hacia alguien más.
Salieron antes de que terminara la actividad. Eran tres: Cintia, el hombre ahora acusado y una persona que los acompañaba.
Comenzaron a caminar por calle San Martín. El intercambio entre la pareja continuó durante el trayecto y fue subiendo de tono. La acompañante quedó en medio de una situación cada vez más tensa. Llamó por teléfono, pidió que fueran a buscarla y se retiró.
Desde ese momento, Cintia quedó sola con Gastón Ramírez.
El punto exacto del ataque
Cintia siguió caminando hacia su casa. Al llegar a Maipú al 500, cerca de un árbol ubicado junto al cordón, fue atacada.
Ramírez habría utilizado un fragmento de caño de cemento de entre 25 y 30 centímetros. Era una pieza pesada, similar a las empleadas años atrás en instalaciones cloacales y sanitarias.
En las primeras horas se informó que podía tratarse de un caño de hierro. El avance de la investigación permitió establecer que el elemento era de cemento.
Con esa pieza, el acusado habría golpeado reiteradamente a Cintia en el rostro y la cabeza. La agresión le provocó lesiones de extrema gravedad.
Ella estaba a pocas cuadras de llegar a su vivienda.
Las marcas sobre el cordón
La escena quedó delimitada sobre la calle de tierra y el cordón. Allí fueron registrados rastros de sangre en distintos puntos.
Una de las imágenes muestra una mancha sobre el suelo. Otra permite observar numerosas gotas sobre la cara lateral del cordón. Son las marcas que quedaron después del ataque y que fueron incorporadas al relevamiento del lugar.
Cintia fue asistida, pero murió posteriormente como consecuencia de las lesiones.
La presentación en la comisaría
Después del ataque, el acusado se dirigió a una dependencia policial. No fue localizado durante un operativo ni detenido mientras intentaba escapar: se presentó ante los efectivos.
Según la información conocida, al ingresar habría dicho: “Me mandé una cagada”.
Quedó inmediatamente a disposición de la Justicia. Este lunes fue trasladado a Tribunales para el control de legalidad de la detención y la audiencia de imputación.
La investigación deberá completar la secuencia con declaraciones testimoniales, registros de cámaras y pericias sobre el elemento secuestrado.
El recorrido central, sin embargo, ya pudo ser reconstruido: el conflicto comenzó dentro del boliche, siguió durante varias cuadras y terminó cuando Cintia regresaba a su casa. Le faltaban menos de 300 metros para llegar.
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