Miles de peregrinos de Metán y de distintas localidades de la provincia participan activamente del tiempo del Milagro salteño. Entre caminatas, bendiciones y momentos de oración, los fieles renuevan su fe y acompañan a quienes no pueden movilizarse, consolidando una tradición que une devoción, esperanza y comunidad.
El presbítero Carlos Castillo, titular de la Iglesia Señor y Virgen del Milagro de Metán, describió cómo se está viviendo en la ciudad el tiempo del Milagro Salteño, destacando la participación activa de los fieles en las distintas celebraciones que se desarrollan en estos días.
Castillo informó que hoy se espera la llegada de peregrinos provenientes del sur de la provincia, mientras que mañana partirán los grupos de nuestra ciudad desde temprano, alrededor de las cuatro de la mañana. “En este cuarto día de la novena, ya se han incorporado los nuestros. Esta tarde llegan los de Rosario de la Frontera, El Tala y La Candelaria. A las seis y media realizaremos la celebración para recibirlos, ofrecerles la merienda y bendecirlos. Ellos nos representan, y nosotros los sostenemos con la oración”, explicó el presbítero.
El sacerdote destacó la importancia de esta tradición como un acto de fe y esperanza, señalando que los peregrinos no solo representan a quienes caminan, sino también a quienes no pueden participar físicamente, incluyendo enfermos o personas postradas que seguirán la celebración a través de medios televisivos. “Son ‘Metán que camina al Milagro’, y en ellos depositamos nuestra oración y nuestra fe”, afirmó.
Remarcó además la dimensión espiritual del tiempo del Milagro: “Caminando en la vida nos acercamos al encuentro con el Señor. No se trata solo del final de la vida, sino de un acto de entrega y de esperanza. La bendición que pedimos para los peregrinos es también para todos los que están sufriendo, para que este tiempo les devuelva la esperanza y la fe”.
El presbítero recordó su propia vocación desde temprana edad y la relación especial del pueblo salteño con esta celebración: “El 6 de septiembre de 1986 Jesús me llamó y desde ese día me siento entregado a Él. Los salteños todos nos dedicamos a Cristo de una manera única. Francisco decía que el pueblo de Salta debe ser consciente de que Cristo vino con amor, buscando el amor de un pueblo”.
Finalmente, Castillo otorgó la bendición a todos los fieles presentes y a quienes seguirán las celebraciones a la distancia: “Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos, especialmente sobre los que sufren, y que este Milagro les devuelva la esperanza”.
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