El diputado provincial repasó los ejes que decidió llevar a la Cámara de Diputados desde su conocimiento previo de la realidad de Metán. Habló del problema estructural del agua, de las obras que considera urgentes, del impacto de las inundaciones, de la responsabilidad de los padres frente al bullying, de la crisis del sistema judicial y carcelario, de la situación laboral y del vínculo directo que mantiene con los vecinos.
Recordó que, por su trayectoria previa y su contacto cotidiano con la comunidad, conocía de antemano la dimensión del problema. Sin embargo, aclaró que conocer la historia de una crisis no alcanza si después no se actúa con las herramientas disponibles. En su caso, dijo, la herramienta institucional es la legislativa, aunque dejó en claro que esa función por sí sola queda corta cuando la sociedad exige respuestas inmediatas.
“Uno puede presentar proyectos, declaraciones y cumplir formalmente con la función de diputado, pero la gente no quiere una carpeta con iniciativas; la gente quiere dejar de inundarse, quiere dejar de padecer el mismo problema de siempre”, planteó. Por eso, aseguró que su mirada de la política está puesta en acompañar, insistir y seguir cada expediente hasta que el proyecto se ejecute y deje de ser apenas una buena intención.
El agua como prioridad de gestión
Al entrar en el capítulo del agua de consumo, García dijo que ese fue uno de los compromisos más claros que asumió durante la campaña y uno de los reclamos que más le siguen haciendo llegar los vecinos. En ese punto explicó que, apenas asumió en diciembre, decidió avanzar sobre un dato central; conocer con precisión cuál era el problema técnico real detrás de las reiteradas crisis hídricas en Metán durante la temporada estival.
Según indicó, el inconveniente principal aparece cuando crece el río e ingresa agua con altos niveles de turbiedad. En ese escenario, la planta potabilizadora no tiene capacidad suficiente para procesar ese volumen de agua turbia y enviar a la red un suministro filtrado, tratado y en condiciones adecuadas.
El legislador remarcó que no se trata de una cuestión de voluntad política aislada ni de un problema de fácil resolución inmediata, sino de un límite técnico. Graficó que, si a la planta ingresa una carga muy superior a la que puede tratar, no existe posibilidad real de que el agua salga a la red sin esa coloración marrón que tantos reclamos genera cada verano.
A partir de ese diagnóstico, explicó que comenzaron a evaluarse alternativas. La primera fue la construcción de grandes reservorios, una suerte de depósitos o “balnearios gigantes”, en los que el agua pudiera permanecer el tiempo necesario para su decantación y tratamiento, mientras la crecida del río siguiera su curso por fuera de ese sistema. La idea, comparó, era contar con una reserva previa, como quien tiene un tanque en su casa para no quedar a merced del ingreso directo del agua turbia.
Sin embargo, esa no fue la única posibilidad que surgió. García señaló que, sobre la base de estudios técnicos, cobró fuerza una segunda alternativa, avanzar hacia una captación mixta mediante pozos de agua.
La apuesta por los pozos y el cambio del sistema de captación
En ese tramo de la entrevista, García defendió la viabilidad de incorporar pozos al sistema de abastecimiento local. Recordó que otras localidades de la zona, como Rosario de la Frontera y El Galpón, ya se abastecen con agua de pozo, por lo que consideró válido preguntarse por qué Metán no podría hacerlo, al menos en parte.
Su planteo fue que la ciudad pueda modificar su esquema de captación y combinar el uso de agua de pozo con el sistema actual, especialmente en los meses en que no impacta de lleno la crecida del río. De esa manera, dijo, se podría reducir la dependencia de una fuente superficial que se vuelve crítica cuando aumenta la turbiedad.
Para avanzar en ese objetivo, García detalló que primero mantuvo reuniones técnicas con autoridades de Aguas del Norte, entre ellas el jefe del organismo en la zona, con el propósito de despejar dudas sobre la factibilidad. Luego, se realizó un encuentro conjunto con participación de distintos actores políticos e institucionales: concejales, senador, intendente y el propio diputado, quienes llevaron el planteo ante el jefe de Gabinete provincial, Sergio Camacho, según mencionó en la entrevista.
Allí, dijo, hubo un acompañamiento amplio, más allá de los cargos y pertenencias políticas, porque lo que se puso sobre la mesa fue una necesidad común de la ciudad. De esa reunión surgieron compromisos que, según García, ya comenzaron a mostrar avances.
El principal fue conectar a la red dos pozos existentes que nunca habían sido incorporados al sistema, y al mismo tiempo realizar los estudios para sumar otros tres. De acuerdo con el informe técnico al que hizo referencia, con seis pozos en funcionamiento Metán podría lograr un nivel de autoabastecimiento suficiente para enfrentar buena parte del problema sin depender exclusivamente del río durante los meses críticos.
El legislador aclaró además una situación puntual sobre los pozos inicialmente previstos. Explicó que uno de ellos, ubicado en la zona de San Román, entre calles Belgrano y Jujuy, no reúne las condiciones técnicas necesarias para incorporarlo a la red porque no tiene el caudal suficiente. Por ese motivo, quedó descartado.
En cambio, sí avanzarían los otros dos: uno situado detrás del aeroclub, en un loteo de la zona, y otro en la cancha de veteranos. Sobre esas obras, aseguró que el proceso ya se encuentra en una etapa avanzada, con licitación realizada y empresas intervinientes, por lo que definió el inicio como inminente.
Admitió, de todos modos, que hubo demoras respecto de los plazos inicialmente comprometidos, que hablaban de marzo. Atribuyó ese corrimiento a los tiempos administrativos y presupuestarios del Ejecutivo, y explicó que los primeros meses del año suelen estar marcados por discusiones salariales y ordenamiento financiero, mientras que la dinámica operativa de obras se acelera recién desde marzo.
La búsqueda de nuevos pozos en la zona oeste
García indicó que, paralelamente a la conexión de los pozos ya existentes, debe iniciarse el estudio técnico para localizar nuevas perforaciones en la parte oeste de la ciudad. En ese sentido, mencionó como antecedente favorable un pozo ubicado en el loteo San Antonio, que tendría muy buen caudal.
Según explicó, el estudio se orienta a identificar la zona de napa subterránea más adecuada para perforar y sumar nuevos puntos de captación. Para el diputado, esta etapa no puede quedar librada a improvisaciones; necesita seguimiento político permanente para que no se dilate en el tiempo.
Fue allí donde volvió a insistir en su idea de la función legislativa. A su entender, el trabajo del diputado no termina cuando presenta una iniciativa, sino que recién empieza. Dijo que el rol también consiste en insistir ante los funcionarios, empujar las gestiones y recordar una y otra vez que la obra sigue pendiente hasta que efectivamente se concrete.
Obras fuera del presupuesto, pero dentro de la emergencia
Consultado por el financiamiento de estas intervenciones, García reconoció que las obras vinculadas al agua no habían sido incluidas originalmente en el presupuesto. Sin embargo, remarcó que existe una herramienta clave: la declaración de emergencia hídrica en la provincia de Salta.
Bajo ese marco, sostuvo, el Gobierno puede disponer de fondos con mayor flexibilidad para resolver una situación que reviste carácter urgente. Por eso fue enfático al afirmar que no debería existir la excusa de la falta de recursos cuando se trata de una problemática tan seria para Metán.
El otro frente: las aguas que rompen la ciudad
Después de referirse al agua de consumo, García pasó al otro aspecto que considera incluso más grave: el vinculado a las inundaciones y al impacto de los cursos de agua que atraviesan la ciudad.
Allí sostuvo que la respuesta no puede reducirse al envío de maquinaria para atender la urgencia del momento. A su criterio, ese tipo de intervención puede ayudar en lo inmediato, pero no reemplaza el problema de fondo, que es definir con exactitud qué obra necesita Metán y cómo debe ejecutarse.
En este punto apeló a la memoria política local. Dijo que no comparte la idea simplista de que nunca se hizo nada, y sostuvo que distintos dirigentes, a lo largo del tiempo, fueron haciendo aportes que hoy forman parte de carpetas técnicas, planos y antecedentes importantes. El problema, señaló, es que muchas de esas soluciones quedaron desactualizadas.
Según explicó, las obras proyectadas o pensadas décadas atrás respondían a una ciudad mucho más chica, de alrededor de 15 mil habitantes. La realidad actual, en cambio, es otra: el crecimiento urbano cambió el comportamiento del agua y aumentó la velocidad con la que ingresa, por ejemplo, al arroyo Metán o al sistema de escurrimiento de la zona oeste.
Por eso, García dijo haber pedido expresamente al secretario de Obras Públicas de la Provincia, Hugo de la Fuente, la elaboración de un estudio técnico integral. A su criterio, sin una carpeta técnica seria, firmada por especialistas en hidráulica, cualquier intento de gestionar fondos sería débil y hasta irresponsable.
Planteó que no alcanza con decir que hace falta dinero para resolver el problema. Antes hay que definir con claridad qué obra se hará, dónde desembocará, cómo se integrará al sistema existente y cuál es la intervención correcta para no agravar la situación. En otras palabras: primero el proyecto técnico, después la búsqueda de financiamiento.
Una vez que exista esa carpeta, adelantó, su intención es mover todas las gestiones políticas posibles para conseguir recursos. En ese punto dijo que no distingue entre oficialistas, opositores, aliados o adversarios: si el tema es prioritario para Metán, la obligación es ir a buscar apoyo donde sea necesario, tanto en diputados como en senadores y en la representación nacional.
“Menos circo y más respuesta”
Otro de los ejes de la entrevista fue su forma de entender el vínculo con los vecinos. García marcó una distancia respecto de la lógica de exposición permanente en redes sociales y reivindicó un estilo más directo, más personal y menos ligado a la necesidad de mostrar cada acción.
Con 57 años, dijo venir de una formación distinta, más vinculada a la palabra empeñada, al trato cara a cara y al compromiso asumido sin necesidad de exhibirlo todo. En ese marco, explicó que sigue atendiendo a la gente en su casa, casi como si fuera una sede permanente, y que muchas veces el acompañamiento pasa por allanar caminos en trámites de salud, conseguir un turno, facilitar un traslado o interceder para que una situación urgente no quede trabada en la burocracia.
Aclaró que no publica esas ayudas ni tiene intención de convertirlas en contenido político. Su objetivo, dijo, es que la gente sepa que puede encontrar una respuesta, aunque esa respuesta a veces sea un “sí” y otras veces sea un “no” sincero, pero nunca una falsa expectativa.
En el mismo sentido, señaló que la Cámara de Diputados provincial viene funcionando con una dinámica distinta, más ordenada y menos atravesada por el espectáculo. Valoró la conducción del cuerpo y dijo que observa una predisposición general a trabajar sin convertir cada sesión en una puesta en escena.
Bullying, ciberdelitos y responsabilidad de los padres
García también se refirió a uno de los temas sensibles debatidos recientemente en la Cámara: la problemática del bullying y la necesidad de avanzar sobre la responsabilidad de los padres o tutores.
Mencionó el caso del diputado Omar Exeni, quien por su propia experiencia con la tartamudez pudo transformar una historia de padecimiento en un proyecto legislativo. A partir de allí, dijo, se abrió una discusión actual y necesaria sobre el rol del celular, las redes y las nuevas formas de acoso que hoy atraviesan la vida escolar y social.
Para García, el punto central es que no toda la carga puede recaer sobre las instituciones educativas. Reconoció que las escuelas tienen un papel, pero sostuvo que los padres no pueden desentenderse cuando son advertidos sobre conductas problemáticas de sus hijos.
Por eso respaldó la modificación del Código Contravencional para incorporar sanciones a aquellos adultos que, habiendo sido notificados por la escuela, no intervengan. Explicó que la norma contempla incluso arresto, aunque en la práctica la consecuencia más probable sea una sanción económica.
Su argumento fue; los hijos son responsabilidad de sus padres, y si hay advertencias formales sobre situaciones reiteradas de acoso o violencia escolar, debe haber una obligación legal de actuar. Si eso no ocurre, dijo, la escuela informará y la Justicia deberá intervenir.
Chimento, redes y denuncias de corrupción
En otro tramo de la entrevista, el legislador se metió en un terreno más amplio: el de la circulación de rumores, acusaciones y noticias falsas en la vida pública de Metán.
García dijo haber vivido en carne propia ese fenómeno y cuestionó que muchas veces se repitan acusaciones graves sin denuncia judicial ni sustento mínimo. Sostuvo que no se puede naturalizar que el “chusmerío de barrio”, como lo llamó, se convierta en noticia.
Desde su mirada, el periodismo tiene la obligación de verificar, investigar y confirmar antes de difundir. Si no lo hace, deja de informar para convertirse en amplificador de rumores. El mismo criterio, añadió, debería aplicarse a la conversación política cotidiana, cada vez más contaminada por fake news, operaciones y desinformación.
A propósito de las reiteradas acusaciones de corrupción que, según dijo, se escuchan en la ciudad, García fue tajante: invitó a quien tenga pruebas a presentarlas ante la Justicia. Recordó además que los funcionarios públicos están obligados a denunciar hechos de corrupción si los conocen, y subrayó una particularidad del delito de enriquecimiento ilícito; allí la carga de la prueba se invierte y es el propio acusado quien debe demostrar que no se enriqueció de manera ilegal.
En ese marco, sostuvo que el problema no es menor, en Metán se habla mucho de corrupción, pero luego no aparecen las denuncias. Por eso reclamó más seriedad en el tratamiento del tema.
Metán: doble allanamiento por droga, detenidos y violenta reacción familiar
Seguridad, narcotráfico y un sistema desbordado
El diputado también habló de seguridad, consumo problemático y microtráfico. Dijo que se trata de una preocupación creciente en Metán y explicó que, desde su lugar en la Comisión de Justicia y Seguridad, observa con claridad los límites del sistema.
Tomó como ejemplo la forma en que muchas veces se informa el secuestro de droga en un procedimiento: en gramos. Señaló que esa medida puede sonar menor para parte de la población, pero que cuando se la traduce en dosis la magnitud cambia por completo. Según expresó, 250 gramos pueden equivaler a miles de dosis, sobre todo si la sustancia es estirada o fraccionada.
Aun así, advirtió que el problema de fondo no pasa sólo por agravar penas o cambiar criterios, sino por una cuestión estructural; la provincia avanzó con la ley de microtráfico y dio herramientas para actuar con mayor rapidez a nivel local, pero no desarrolló en la misma proporción la infraestructura necesaria para sostener las detenciones.
García usó una comparación gráfica; dijo que se diseñó un motor potente y se lo colocó en un auto demasiado chico. La consecuencia es que la Policía actúa, la Justicia interviene, pero después el sistema choca contra una limitación; no hay lugares suficientes para alojar a los detenidos.
Habló de cárceles saturadas, comisarías con capacidad reducida y un escenario en el que muchas personas vuelven a sus casas mientras la causa sigue abierta. Esa realidad, dijo, produce frustración en los vecinos, especialmente en quienes denunciaron, porque sienten que el esfuerzo no termina traduciéndose en una respuesta efectiva.
En esa línea, acompañó la idea de ampliar unidades carcelarias y destacó el anuncio del gobernador para incrementar la capacidad de alojamiento en la cárcel local mediante nuevos módulos. De todos modos, aclaró que el problema trasciende a Metán y se repite con mayor crudeza en otras localidades que ni siquiera tienen cárcel o sede judicial propia.
La justicia también en crisis
Sobre ese punto, García afirmó que la Justicia en su conjunto atraviesa una crisis que también debe ser abordada. No sólo por la falta de capacidad de encierro, sino por las limitaciones territoriales, operativas y estructurales que condicionan su funcionamiento en el interior provincial.
Para el diputado, esa discusión no puede esquivarse, porque afecta de manera directa la eficacia de las leyes y la percepción social de impunidad.
Trabajo, maestranza y economía local
Casi al cierre de la entrevista, García se refirió a otro reclamo recurrente: la falta de trabajo. Dijo que hoy esa es probablemente la demanda más extendida y más urgente de la población.
Según su análisis, Metán tiene una estructura laboral muy dependiente del empleo público, pero esa vía está agotada y ya no puede absorber más gente. En paralelo, el sector privado es pequeño y no ofrece la escala suficiente para generar una salida masiva.
También fue realista respecto de las expectativas de instalar nuevas industrias. Señaló que sería ideal poder atraer fábricas, pero advirtió que el contexto nacional no ayuda; lejos de aparecer nuevos emprendimientos industriales, lo que se ve en muchos casos es cierre de plantas y retracción económica.
En ese marco, reconoció la gravedad de la situación y dijo que es un problema que toda la dirigencia entiende, aunque no exista una salida sencilla ni inmediata.
Sobre el caso puntual de los trabajadores de maestranza, informó que tiene prevista una reunión con la Ministra de Educación para interiorizarse en la situación y buscar una respuesta. Indicó que el monto que perciben muchos de ellos resulta irrisorio y que la Provincia debería dar una solución presupuestaria acorde.
Barrio El Jardín, cloacas y el orden de prioridades
García también relató reuniones con vecinos de distintos barrios, entre ellos Barrio El Jardín, donde surgió el pedido de obras de cloacas. Allí explicó una tensión permanente de la gestión: todas las demandas son legítimas, pero no todas pueden abordarse al mismo tiempo.
Dijo que hay que hablar con sinceridad con los vecinos y explicar que, aunque una obra de saneamiento sea necesaria, hoy la prioridad sigue estando en resolver los canales de desagüe y las intervenciones hídricas que permitan evitar nuevas inundaciones cuando vuelvan las lluvias.
Esa lógica, explicó, obliga muchas veces a postergar obras importantes para atender primero la urgencia. Y allí, sostuvo, aparece uno de los desafíos centrales del gobernante: ordenar prioridades sin negar las necesidades reales de la comunidad.
Bomberos, hidrantes y reclamos a Aguas del Norte
En otro pasaje, mencionó que recientemente fue reelecto como presidente de la comisión de bomberos y aprovechó para señalar una preocupación puntual: la situación de las bocas hidrantes en la ciudad.
Indicó que existe un relevamiento que identificó 24 hidrantes, aunque no todos están en condiciones. Aseguró que se intimó a Aguas del Norte para que ponga en funcionamiento los que hoy presentan problemas, y agregó que ya está establecido cuáles son los puntos de la ciudad que carecen de este recurso, como el barrio El Crestón y la zona del balneario.
La nostalgia por el periodismo y el valor del contacto con la gente
La entrevista también dejó lugar para un costado más personal. Consultado sobre si extraña su etapa periodística, García admitió que sí, y dijo que lo percibe además en el contacto diario con la gente, que suele hacérselo saber en la calle.
Aclaró que esa nostalgia no implica una crítica a quienes hoy ocupan esos espacios, sino que responde a una lógica natural; cuando una figura estuvo mucho tiempo en un lugar, su ausencia genera comparación y recuerdo. En ese aspecto, se mostró agradecido por el afecto que recibe.
De todos modos, insistió en que no reniega de las preguntas duras ni de la interpelación periodística. Al contrario, sostuvo que si durante años fue exigente con la dirigencia política desde el periodismo, ahora le toca aceptar con la misma naturalidad que se le exijan respuestas desde ese mismo lugar.
El concepto que repitió durante toda la entrevista
A lo largo de toda la charla, García volvió una y otra vez sobre una idea; la necesidad de reemplazar el discurso por resultados. Reivindicó la palabra empeñada, la memoria social para recordar lo que cada dirigente dijo en campaña y la obligación de trabajar con seriedad para que los anuncios no queden en promesas huecas.
Su planteo general fue que la política debe abandonar la comodidad del expediente presentado y meterse de lleno en el seguimiento de cada tema: el agua, las inundaciones, el bullying, la seguridad, el empleo, la salud, las cloacas, la infraestructura.
Porque, según resumió, la sociedad ya no está dispuesta a conformarse con buenos oradores ni con funcionarios que enumeran proyectos sin transformar la realidad.
En ese marco, dejó definido el tono con el que quiere ser medido en su gestión: menos relato, menos exhibición y más soluciones.
SPACIO NOTICIAS SITIO OFICIAL!

¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora