El sacerdote colombiano participa por primera vez de los cultos en honor al Señor y la Virgen del Milagro. Antes de la procesión y la renovación del pacto de fidelidad, habló sobre la experiencia vivida durante la novena y la respuesta de los fieles.
La ciudad de San José de Metán vive este martes la jornada central de los cultos en honor al Señor y la Virgen del Milagro, una celebración que reúne cada año a familias, instituciones y comunidades religiosas. Entre los sacerdotes que acompañan las actividades se encuentra el padre Mario Hoyos, misionero de la Consolata, quien llegó desde Colombia y participa por primera vez de esta expresión de fe.
Actualmente destinado en Alto Comedero, provincia de Jujuy, Hoyos señaló que una de las características que más le llamó la atención fue la participación sostenida de los vecinos durante los nueve días de preparación.
“Metán tiene algo muy lindo: la fe todavía une. Durante toda la novena vino una comunidad a expresar esa fe que la convoca y le da fuerzas para seguir”, sostuvo.
Durante su permanencia en la ciudad, el religioso compartió celebraciones por la mañana, la tarde y la noche. Según explicó, ese contacto cotidiano le permitió conocer de cerca a los fieles y comprender el lugar que ocupa la devoción al Señor y la Virgen del Milagro en la vida de los metanenses.
En su reflexión, recordó el acontecimiento religioso de 1949 al que se encuentra ligada esta tradición local. Para el sacerdote, aquella historia no permanece limitada al pasado, sino que vuelve a cobrar sentido en cada renovación del pacto.
“El milagro no solamente ocurrió en 1949. Cada año se renuevan aquella promesa y aquella gracia. Eso es lo que estamos celebrando hoy”, expresó.
Una misa marcada por la participación
Uno de los momentos que más repercusión tuvo durante la novena fue la misa de sanación, presidida por el padre Maxi y acompañada por los demás sacerdotes. El templo recibió a numerosos fieles que se acercaron para agradecer, pedir por su salud y presentar distintas intenciones.
Hoyos consideró que esa celebración reflejó las necesidades con las que muchas personas llegan a la Iglesia. No todas están relacionadas con una enfermedad física: también aparecen problemas familiares, pérdidas y situaciones personales que dejan heridas difíciles de sobrellevar.
“Las personas buscan sanar el cuerpo, pero también el alma, su historia de vida y los corazones rotos”, explicó.
La temática estuvo presente a lo largo de toda la novena mediante reflexiones sobre el valor de la palabra: aquella que hiere, la que sana y la que ayuda a reconstruir. “Un corazón roto, cuando se siente amado por el Señor, puede reconstruirse en la esperanza, la fe y el amor de Jesús”, agregó.
“Los sacerdotes también necesitamos de la gente”
El misionero había visitado la Argentina siete años atrás, cuando todavía era seminarista. Regresó este año ya ordenado sacerdote y desde febrero desarrolla su tarea pastoral en Jujuy. Su paso por Metán, afirmó, también representó una experiencia valiosa para su propia misión.
“Compartir todos los días con tanta gente también nos enriquece a nosotros. Los sacerdotes necesitamos de la compañía, del diálogo y del encuentro con la comunidad”, manifestó.
Antes de concluir, adelantó que espera regresar para las celebraciones del próximo año y comentó que ya se lo pidió al padre Carlos.
“Me voy muy agradecido con la ciudad, con la parroquia y con todas las personas que conocí. Me llevo en la memoria los rostros de mucha gente”, señaló.
La procesión comenzará este martes a las 17 y estará seguida por la celebración de la misa y la renovación del pacto de fidelidad, con las que Metán cerrará una nueva edición de sus tradicionales cultos en honor al Señor y la Virgen del Milagro.
SPACIO NOTICIAS SITIO OFICIAL!

¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora