La comunidad de Río de Aguas Vivas convoca donantes, despeja temores y acompaña cada colecta con desayuno, contención y pequeños presentes.
La Iglesia Río de Aguas Vivas sostiene desde hace varios años una tarea solidaria vinculada con la donación de sangre. El trabajo acompaña las visitas del camión de hemoterapia e involucra tanto a sus pastores como a numerosos integrantes de la congregación.
La participación comienza varias semanas antes de cada colecta. La comunidad difunde la convocatoria, busca donantes, responde consultas y brinda información a quienes todavía tienen dudas o temores. Durante la jornada, sus miembros reciben a los voluntarios, les ofrecen el desayuno posterior a la extracción y permanecen junto a ellos durante todo el proceso.
Spacio TV dialogó con uno de los pastores de Río de Aguas Vivas, quien explicó que la iglesia comenzó a colaborar durante los años de la pandemia. Desde entonces, él y su esposa acompañan la llegada del móvil de hemoterapia y coordinan la participación de los fieles.
“Consideramos que donar sangre es uno de los gestos más loables que puede hacer el ser humano. Podemos extender la vida de otra persona con algo que nos pertenece”, señaló.
Buena parte del trabajo está concentrada en despejar los mitos que todavía rodean a la donación. Las consultas se repiten: quiénes pueden donar, cuánto dura la extracción, qué cuidados deben tenerse y qué consecuencias puede provocar. Frente a esas inquietudes, los pastores procuran acercar información y transmitir tranquilidad.
Para ellos, esa participación también forma parte de la responsabilidad social que debe asumir una comunidad religiosa. “No estamos encerrados entre cuatro paredes. Donde hay una necesidad, entendemos que tenemos que estar”, afirmó.
En esta oportunidad, la colecta incluyó una convocatoria especial para colaborar con una persona que necesitaba donantes. La respuesta reunió a vecinos y miembros de la iglesia, que además prepararon el desayuno y distintos presentes para quienes se acercaron.
El acompañamiento se organiza de acuerdo con las posibilidades de cada jornada. En algunas ocasiones se entregan plantines; en otras, postres o pequeños obsequios elaborados por los propios integrantes de la congregación. No se trata de grandes gastos, aclaró el pastor, sino de ofrecer lo que cada persona tiene a su alcance.
El camión de hemoterapia llega aproximadamente cada dos meses y la fecha suele fijarse para el tercer jueves. Una vez confirmado el operativo, la iglesia inicia la difusión por redes sociales y el contacto directo con posibles donantes.
La respuesta dentro de la comunidad es amplia. Algunos participan mediante la donación, mientras que otros colaboran con la recepción, la preparación de alimentos, la difusión o el acompañamiento de quienes asisten por primera vez.
“A la gente le gusta servir. Hay personas que tienen tiempo, voluntad y ganas de ayudar. Cada una prepara lo que puede y aporta desde su lugar”, explicó.
La tarea continuará en las próximas colectas. El propósito, según indicaron los pastores, es sostener la convocatoria, brindar información confiable y conseguir que más vecinos se animen a donar sangre sin temor.
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