La denuncia fue presentada por la madre de una jugadora de 12 años de Lumbreras. La Fiscalía ya dispuso restricciones contra el entrenador, mientras la investigación intenta determinar si hubo otros casos dentro de la escuela de fútbol femenino.
La Fiscalía Penal interviniente investiga a un entrenador de fútbol femenino de Lumbreras tras una denuncia radicada por la madre de una niña de 12 años, quien relató presuntos episodios de acoso ocurridos en el contexto de las actividades deportivas que la menor realizaba en una escuela de fútbol de la localidad.
La presentación judicial fue realizada el 15 de mayo, luego de que la madre de la adolescente tomara conocimiento de conversaciones y situaciones que, según afirmó, derivaron en una inmediata intervención de la Justicia y en la adopción de medidas cautelares de restricción contra el denunciado.
La mujer, identificada públicamente como Laura para resguardar la identidad de la menor, explicó que el primer indicio surgió mientras se encontraba trabajando en San José de Metán, donde se desempeña como integrante de la fuerza policial.
“Mi hija comenzó diciéndome que no quería ir más a entrenar. En un primer momento pensé que podía tratarse de una situación propia del grupo, alguna diferencia con compañeras o algo relacionado al entrenamiento. Después dejó de responderme y cuando logro comunicarme me dijo: ‘Mamá, yo creo que el entrenador me está acosando’”, relató.
Según su testimonio, la adolescente concurría desde hacía tres años a la institución deportiva y nunca antes había manifestado episodios similares vinculados al entrenador.
“Fue muy fuerte porque se trata de una persona conocida en el pueblo y alguien a quien yo le había confiado el cuidado de mi hija dentro de una actividad que a ella le apasiona”, expresó.
La madre indicó que posteriormente comenzó a recibir capturas de mensajes intercambiados entre el entrenador y la menor. Uno de esos mensajes, sostuvo, hizo presumir que los contactos no se habrían limitado al ámbito virtual.
“En una de las conversaciones él le preguntaba si le había dolido la mano cuando la apretó. Ahí entendí que había existido también contacto físico”, afirmó.
De acuerdo con el relato de la niña, el episodio habría ocurrido al finalizar un entrenamiento, cuando el resto de las jugadoras ya se había retirado del lugar.
“Mi hija me contó que él le pidió que se quedara para acompañarlo. Cuando regresaban por la zona del arroyo la llevaba tomada de la mano y la sujetaba con fuerza. Ella intentó soltarse y recién la soltó cuando pasó una mujer por el lugar”, señaló.
La denunciante aseguró además que al día siguiente el entrenador se presentó en el establecimiento educativo al que asiste la menor con la intención de hablar con ella.
“Mi hija estaba llorando en la escuela cuando llegué. Me dijo que el entrenador había ido a buscarla. Después el director me confirmó que se había presentado temprano manifestando que quería ‘arreglar una situación’ con ella”, sostuvo.
Según indicó, las autoridades escolares le habrían aclarado al acusado que cualquier situación debía canalizarse a través de la familia y no mediante contacto directo con una alumna menor de edad.
En paralelo, Laura cuestionó la ausencia de acompañamiento institucional por parte de la entidad deportiva. “Hasta el momento nadie del club se comunicó para interiorizarse sobre el estado de mi hija ni para ponerse a disposición de la familia”, afirmó.
La mujer confirmó también que la Fiscalía dispuso una prohibición de acercamiento de 200 metros respecto de todos los ámbitos frecuentados por la menor, medida que permanece vigente mientras se desarrolla la investigación penal.
Asimismo, indicó que la adolescente ya prestó declaración mediante Cámara Gesell y sostuvo que existirían referencias sobre otros posibles hechos similares.
“Tengo conocimiento de al menos otras dos niñas que le habrían comentado situaciones parecidas a mi hija”, manifestó, aunque aclaró que desconoce si esas circunstancias fueron formalmente denunciadas por sus respectivas familias.
La investigación permanece en etapa preliminar y bajo reserva judicial, mientras se analizan testimonios, elementos aportados por la denunciante y otras posibles derivaciones vinculadas al caso. Entretanto, la familia de la menor solicitó que el entrenador sea apartado preventivamente de toda actividad vinculada al trabajo con niñas y adolescentes hasta tanto se esclarezcan los hechos denunciados.
“Estamos hablando de una persona que tenía contacto cotidiano con menores. Nosotros confiábamos en que nuestras hijas estaban en un espacio seguro”, concluyó la madre.
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