El subsecretario de Seguridad de Metán habló sobre las infracciones que persisten en la ciudad, el maltrato que reciben los inspectores y la organización municipal frente a posibles emergencias. También reclamó obras para los canales, cuestionó el adelantamiento electoral y planteó avanzar con estacionamiento medido, cámaras de vigilancia y una playa de transferencia para camiones.
La circulación de motocicletas en contramano, los vehículos estacionados sobre las veredas, la doble fila frente a comercios y escuelas y las agresiones contra los agentes municipales forman parte de una problemática que continúa ocupando buena parte del trabajo diario de la Subsecretaría de Seguridad de Metán.
Federico Delgado, responsable del área, afirmó que los controles son apenas una parte de la tarea y sostuvo que la mayor dificultad consiste en modificar conductas instaladas entre algunos automovilistas y motociclistas. Durante una entrevista en Spacio TV, calculó que alrededor del 90 % de su trabajo está relacionado con la concientización.
El funcionario señaló que utiliza tanto los operativos en la vía pública como las redes sociales para recordar normas básicas de convivencia. Una de sus campañas está dirigida a impedir que los vehículos sean estacionados sobre las veredas, una práctica que obliga a peatones, personas mayores, niños y vecinos con movilidad reducida a descender a la calzada.
“Las veredas son para los peatones, no para los automóviles”, remarcó Delgado. También recordó que buena parte de la ciudad se encuentra construida sobre una pendiente y advirtió que un vehículo estacionado sobre la vereda puede desplazarse si falla el freno de mano.
El planteo, aclaró, no busca desconocer la preocupación de los propietarios por el cuidado de sus automóviles. Sin embargo, insistió en que esa decisión particular no puede colocarse por encima de las normas ni del derecho de los peatones a transitar con seguridad.
Motos en contramano cerca de las escuelas
Uno de los puntos que más preocupa al área es la circulación en contramano, principalmente en calles cercanas a los establecimientos educativos. Delgado mencionó lo que ocurre en las inmediaciones de la escuela Marco Avellaneda, donde algunos motociclistas ingresaban por Alberdi en sentido contrario para dejar a los alumnos.
La infracción se agrava cuando los conductores trasladan a dos o tres niños, muchas veces sin casco. Frente a esta situación, el municipio dispuso la presencia de inspectores y un móvil durante los horarios de mayor movimiento.
De acuerdo con la estimación del subsecretario, los casos disminuyeron cerca de un 50 % desde que comenzaron los controles. Aun así, reconoció que la conducta no fue erradicada y que todavía se observan maniobras peligrosas durante el ingreso y la salida de los estudiantes.
Delgado explicó que la decisión inicial fue evitar la retención de motocicletas en la puerta de las escuelas para no impedir que los niños llegaran a clases. Ese criterio, sin embargo, encuentra un límite cuando las infracciones se repiten y ponen en peligro al resto de la comunidad educativa.
“Entendemos que no se puede impedir el acceso a la educación, pero también llega un momento en el que hay que hacer respetar la vida de la gente”, sostuvo.
Como ejemplo, relató un siniestro ocurrido recientemente entre dos motocicletas. Según su descripción, uno de los rodados circulaba en contramano, no tenía frenos y era conducido por una persona sin casco, licencia ni seguro. La moto chocó contra otro vehículo ocupado por dos personas que sí llevaban protección.
Delgado atribuyó al uso del casco que las consecuencias no fueran mayores para quienes recibieron el choque. El caso, afirmó, muestra la diferencia que puede existir entre cumplir o ignorar una medida elemental de seguridad.
Doble fila y problemas en el microcentro
El estacionamiento en doble fila es otra de las infracciones que se repite, especialmente en el centro. Los horarios más problemáticos se registran entre las 11 y las 12 y desde las 19 hasta las 21, cuando aumenta el movimiento comercial y vehicular.
Las calles San Martín y Belgrano aparecen entre los puntos donde los inspectores detectan mayores dificultades. Algunos conductores detienen sus vehículos frente a farmacias y comercios, aun cuando esa maniobra reduce la calzada y entorpece el paso.
El subsecretario advirtió que la doble fila no representa solamente una incomodidad. La presencia de vehículos detenidos disminuye la visibilidad, obliga a realizar desplazamientos bruscos y demora el paso de ambulancias, móviles policiales o unidades de emergencia.
A este problema se suma la permanencia prolongada de automóviles en los espacios disponibles. Delgado indicó que hay personas que estacionan durante ocho o nueve horas en el mismo lugar, incluso durante toda su jornada laboral. Esa práctica, sostuvo, reduce la rotación y perjudica a quienes necesitan detenerse durante algunos minutos para realizar una compra o un trámite.
Para atender esa situación, volvió a plantear la implementación del estacionamiento medido. Dijo que la propuesta fue conversada con concejales y que también recibió pedidos de comerciantes.
Según su postura, el cobro no debería interpretarse solamente como un nuevo gasto. Consideró que el sistema permitiría ordenar el microcentro, aumentar la rotación, mejorar la circulación y crear una actividad laboral para las personas encargadas de administrar los espacios.
La medida requiere una ordenanza, un mecanismo de control y una definición sobre la administración de los fondos. Hasta el momento, continúa como una propuesta dentro del debate municipal.
Estacionamiento sobre ambas manos en los barrios
La situación es diferente fuera del radio céntrico. Delgado confirmó que, en algunas calles barriales, se permite estacionar sobre ambos lados siempre que quede libre un carril con el ancho suficiente para el paso de automóviles y motocicletas.
La excepción surgió a partir de los reclamos de vecinos que pedían dejar sus vehículos cerca de sus viviendas. En varias cuadras, estacionar solamente sobre una mano obligaba a algunos propietarios a dejar el automóvil a decenas de metros y fuera del alcance de las cámaras instaladas en sus casas.
El funcionario señaló que esa distancia puede facilitar robos de accesorios, daños en espejos retrovisores o hechos de vandalismo. Por ese motivo, el área decidió considerar también la seguridad del vehículo al momento de ordenar el estacionamiento barrial.
La autorización no alcanza a las calles del centro ni habilita a bloquear la circulación. Los automóviles deben quedar pegados al cordón y conservar un paso libre. Cuando no se reúnen esas condiciones, corresponde mantener el estacionamiento sobre una sola mano.
El maltrato contra los inspectores
Además de las infracciones, Delgado se detuvo en las situaciones de violencia que atraviesa el personal de Tránsito. Afirmó que continúan los insultos, las amenazas y las agresiones contra los agentes y que, lejos de disminuir, el problema muestra señales de crecimiento.
Las mujeres que integran el cuerpo de inspectores se encuentran entre quienes reciben con mayor frecuencia descalificaciones verbales. También se registran conductores que intentan evadir los controles o avanzan con automóviles y motocicletas sobre el personal municipal.
El subsecretario pidió observar la situación desde el lugar de quienes trabajan en la calle. Los inspectores, dijo, tienen familia y cumplen una función destinada a proteger incluso a las personas que reaccionan con violencia cuando reciben una indicación.
Detrás de una orden para colocarse el casco, respetar el sentido de circulación o retirar un vehículo de la doble fila existe un propósito preventivo. El destinatario de esa medida no es solamente el infractor, sino también el peatón, el niño que sale de la escuela o el conductor que circula correctamente.
Delgado consideró que el desgaste emocional producido por el contacto diario con situaciones agresivas debería ser contemplado dentro de las condiciones laborales. Comparó esa exposición con otras tareas municipales consideradas insalubres y señaló que el deterioro de la salud mental también merece atención.
“El inspector es un ser humano y no todos los días pueden ser buenos”, expresó. A pesar de las dificultades, destacó la preparación del personal y sostuvo que el cuerpo de Tránsito de Metán cuenta con agentes capacitados.
También afirmó que se construyó una relación de trabajo más cercana entre la conducción del área, los inspectores y los preventores. Las diferencias internas, admitió, existen como en cualquier grupo, pero aseguró que el objetivo general es común: reducir los riesgos y cuidar principalmente a niños y adultos mayores.
Coordinación con la Policía y otras instituciones
Delgado defendió la incorporación de Tránsito dentro de la Subsecretaría de Seguridad, una decisión tomada durante la gestión del intendente José María Issa. A su entender, el ordenamiento vial no puede quedar separado de la prevención del delito, la atención de emergencias y la protección de los vecinos.
En ese sentido, planteó una discusión de mayor alcance; consideró que el área de Tránsito podría integrarse a la estructura de seguridad provincial. Se trata de una opinión personal del funcionario, ya que cualquier modificación de ese tipo exigiría decisiones legales, administrativas y presupuestarias que exceden al municipio.
Su argumento es que la dispersión de competencias dificulta los operativos. La Policía Vial interviene principalmente en rutas, mientras que los inspectores municipales tienen jurisdicción dentro del ejido urbano. Los convenios de colaboración permiten realizar controles conjuntos, pero no eliminan las diferencias de competencia.
El subsecretario reconoció que la relación con los jefes policiales de la ciudad mejoró y destacó la predisposición encontrada para coordinar acciones. Consideró que ese vínculo debe profundizarse para evitar operativos aislados y asegurar una respuesta ordenada.
La Subsecretaría también trabaja con Bomberos Voluntarios y otras instituciones ante incendios, cables sueltos, obstrucciones, siniestros viales o situaciones que puedan afectar la circulación. Los preventores, por su parte, cumplen tareas de acompañamiento y observación en espacios públicos y actividades con presencia numerosa de vecinos.
Delgado reconoció que ninguna de las reparticiones dispone de todos los recursos que necesita. Frente a esa limitación, sostuvo que la coordinación resulta indispensable para distribuir personal, vehículos y elementos de acuerdo con cada emergencia.
Canales e inundaciones, la mayor preocupación
Después de los asuntos viales, Delgado colocó el riesgo de inundaciones entre las situaciones que más lo preocupan. Anticipó reuniones con el intendente Issa y con representantes de distintas instituciones para comenzar a organizar la respuesta antes de la temporada de lluvias.
El funcionario pidió que la preparación no empiece cuando el agua ya haya ingresado a los barrios. La intención es revisar los recursos disponibles, definir responsabilidades y establecer una red de personas capacitadas para intervenir.
Su preocupación se concentra en los canales y desagües de las calles Moreno, Malvinas y Río Piedras, además de la zona norte. Aunque reconoció que se realizan trabajos de limpieza, sostuvo que la infraestructura necesita obras de mayor alcance.
Delgado recordó que varios canales fueron construidos durante la década de 1970, cuando Metán tenía alrededor de 25.000 habitantes. En la actualidad, según estimó, la población ronda los 50.000. El crecimiento urbano aumentó la superficie construida, la cantidad de residuos y el volumen de agua que debe ser evacuado durante una tormenta.
A eso se suma el deterioro natural de las obras y la presencia de árboles, ramas, restos de poda y basura. Cuando esos materiales se acumulan, forman tapones que modifican el recorrido del agua y elevan el riesgo de desbordes.
El subsecretario puso como ejemplo los problemas registrados en Río Piedras, donde un tronco obstruyó el paso. Durante la entrevista se aclaró que el árbol había sido cortado y arrojado por una persona, por lo que el episodio no respondió únicamente a una caída natural.
Delgado coincidió en que existe una responsabilidad directa de quienes utilizan los canales como depósitos de residuos. Mencionó, además, lo que ocurre durante el invierno con la extracción de leña: algunas personas retiran las partes que necesitan y abandonan ramas y troncos en lugares donde no resultan visibles. Meses después, las lluvias arrastran ese material.
También cuestionó a quienes aprovechan las calles inundadas para arrojar bolsas de basura. El agua puede llevar esos residuos hasta las bocas de tormenta y los canales, pero finalmente el perjuicio recae sobre los vecinos ubicados en sectores más bajos.
Pedido de fondos y un plan con bolsas de arena
Delgado reclamó al Gobierno provincial el envío de fondos para realizar obras de canalización. Señaló que el municipio no puede afrontar por sí solo intervenciones de esa magnitud y recordó que las transferencias nacionales destinadas a infraestructura se redujeron.
Su reclamo está dirigido a evitar promesas que luego no puedan cumplirse. Explicó que, cuando una obra anunciada no se ejecuta, el reclamo termina concentrándose sobre las autoridades locales, aunque los recursos dependan de otro nivel del Estado.
El funcionario habló también de la tensión que se produce durante una inundación. Una familia que observa cómo el agua supera el metro e ingresa a su vivienda puede reaccionar con desesperación contra quienes llegan a asistirla. Recordó haber recibido insultos y reproches durante emergencias anteriores, incluso de personas conocidas.
Por esa razón, sostuvo que el plan no debe limitarse a máquinas y vehículos. También necesita personal preparado para actuar bajo presión, reconocer riesgos y mantener el orden durante una evacuación o una asistencia domiciliaria.
Si las obras no llegan a ejecutarse antes del período de lluvias, propuso contar con unas 5.000 bolsas para arena en los canchones municipales. El material sería trasladado a los sectores que indiquen los pronósticos y colocado de manera anticipada frente a viviendas y puntos vulnerables.
Delgado admitió que las bolsas de arena constituyen una respuesta básica y no reemplazan a la infraestructura. No obstante, señaló que continúan siendo uno de los recursos más eficaces cuando no existen defensas ni canales con capacidad suficiente.
La propuesta contempla utilizar los informes meteorológicos con varios días de anticipación. De esa manera, el municipio podría distribuir las bolsas antes de una tormenta y no cuando los accesos ya estén anegados.
Críticas al adelantamiento de la pelea electoral
Al ingresar en el terreno político, Delgado cuestionó a los dirigentes que comenzaron a hablar de candidaturas para las elecciones de 2027. Utilizó una expresión directa: dijo que ya comenzó el “vedetismo político”.
Con esa comparación se refirió a quienes intentan instalar nombres y postulaciones cuando todavía quedan problemas pendientes de resolución. A su entender, las aspiraciones electorales no deberían ocupar el centro de la actividad pública a esta altura del año.
Delgado se incluyó dentro de la crítica. “Tenemos un aplazo como políticos con la sociedad”, afirmó. Sostuvo que la dirigencia no siempre pudo responder a tiempo y pidió que concejales, diputados, senadores y representantes nacionales trabajen en proyectos antes de discutir quién ocupará cada candidatura.
Entre los temas pendientes enumeró el estacionamiento medido, la prevención de inundaciones, la reorganización del tránsito y la elaboración del presupuesto municipal. También reclamó que las iniciativas sean preparadas con anticipación para que puedan contar con partidas durante el próximo ejercicio.
Su planteo fue que la política debe permitir que los problemas de un año sean menores al siguiente. Si las mismas dificultades se repiten sin modificaciones, consideró, los funcionarios no están cumpliendo con la responsabilidad para la cual fueron elegidos o designados.
Pese a sus críticas al adelantamiento electoral, Delgado no ocultó que mantiene aspiraciones. Dijo sentirse cómodo dentro del municipio y agradeció al intendente Issa por la oportunidad de conducir el área. Al mismo tiempo, reconoció que tiene “ambición política” y que tomará una decisión cuando llegue el momento.
La propuesta de colocar más cámaras
Otro de los asuntos abordados fue la ampliación del sistema de videovigilancia. Delgado sostuvo que identificar infracciones y aportar registros cuando se produce un hecho.
El proyecto, según explicó, fue considerado por el Concejo Deliberante. Su ejecución requeriría inversión en equipos, mantenimiento, conectividad y personal encargado de observar las imágenes durante las 24 horas.
El subsecretario admitió que el funcionamiento del sistema tendría un costo y habló de una contribución destinada a sostenerlo. Esa alternativa, en caso de avanzar, deberá ser evaluada por el cuerpo legislativo y explicada públicamente antes de cualquier aplicación.
Delgado consideró que una red de cámaras permitiría detectar a quienes arrojan basura, sustraen motocicletas o bicicletas y cometen robos en espacios públicos. No afirmó que la tecnología pueda reemplazar al personal, sino que la presentó como una herramienta complementaria.
También relacionó la seguridad con la posibilidad de atraer inversiones. Sostuvo que una empresa evalúa no solamente los costos y la infraestructura de una ciudad, sino también las condiciones en las que trabajarán sus empleados y se protegerán sus bienes.
Consumo problemático y prevención
La entrevista incluyó una referencia al consumo problemático y a las marchas por seguridad realizadas en años anteriores. Delgado recordó su participación en esos reclamos y en la conformación de espacios de escucha y acompañamiento.
Para el funcionario, la respuesta requiere una intervención más amplia de la Provincia, tanto en recursos humanos como en prevención, tratamiento y seguridad. También insistió en la responsabilidad de las familias y pidió que los padres presten atención a los cambios de conducta y a los entornos de sus hijos.
Su posición fue que el problema no puede ser reducido a quienes venden sustancias. Existe, señaló, una demanda que también debe ser abordada desde la salud, la educación y el acompañamiento familiar.
En ese punto volvió a mencionar su propuesta de una policía municipal, aunque reconoció que una fuerza de esas características exigiría fondos, equipamiento y una estructura que actualmente el municipio no posee.
Operativos por las celebraciones religiosas
La Subsecretaría de Seguridad también prepara operativos especiales para las actividades religiosas de agosto. Delgado informó que habrá presencia de inspectores y preventores durante las celebraciones de la Virgen de las Nieves, San Cayetano y el Señor y la Virgen del Milagro.
La tarea incluirá cortes de calles, ordenamiento vehicular y acompañamiento a los asistentes. También se prestará atención a los sectores donde se concentran adultos mayores, debido a que pueden quedar más expuestos a robos o situaciones de desorientación.
Para la celebración del Milagro del 25 de agosto se prevé convocar a los cuatro turnos de inspectores y a todo el personal de preventores desde las primeras horas de la tarde. La Policía provincial tendrá a su cargo la prevención del delito y la vigilancia en los barrios.
Delgado explicó que una concentración numerosa no obliga solamente a reforzar la seguridad en el recorrido de la procesión. Mientras miles de vecinos participan de una actividad en el centro, muchas viviendas quedan sin ocupantes, una circunstancia que puede ser aprovechada para cometer robos.
El operativo, por lo tanto, deberá dividirse entre el ordenamiento del tránsito, el cuidado de los asistentes y la prevención en las zonas residenciales. La organización final será acordada con las autoridades policiales.
Altura de cables y camiones pesados
Otro problema planteado durante la entrevista fue la altura de los cables que atraviesan las calles. El funcionario reconoció que el control se encuentra distribuido entre varias áreas y que no existe una única dependencia municipal que atienda todas las situaciones.
En algunos casos intervienen Obras Públicas, los inspectores, los preventores o las empresas prestadoras de servicios. Delgado consideró que debería conformarse una brigada específica para relevar cables bajos, estructuras dañadas y obstáculos que representen un peligro para peatones o vehículos.
El inconveniente se relaciona con el ingreso de camiones de gran porte al radio urbano. Las unidades pueden enganchar cables, dañar ramas, detenerse en lugares inadecuados y acelerar el deterioro del pavimento.
Delgado planteó que Metán necesita una playa de transferencia. La propuesta apunta a que los camiones descarguen la mercadería fuera de las calles más transitadas y que la distribución dentro de la ciudad se realice con vehículos de menor tamaño.
Reconoció que el abastecimiento comercial no puede interrumpirse. No obstante, señaló que tampoco resulta razonable permitir el ingreso permanente de unidades que pueden transportar cerca de 28 toneladas por calles que no fueron construidas para soportar ese peso.
Según explicó, algunos pavimentos son antiguos y presentan daños acumulados. El paso de camiones pesados profundiza las roturas y aumenta el costo de las reparaciones.
Para avanzar con la playa de transferencia será necesario conseguir un terreno, elaborar el proyecto y reservar fondos en el presupuesto. Delgado incluso mencionó la posibilidad de una expropiación si no se encuentra un predio adecuado mediante compra o acuerdo.
La iniciativa todavía no fue ejecutada. El funcionario pidió que sea analizada durante este año para que pueda contar con financiamiento en el próximo ejercicio municipal.
Al cerrar la entrevista, Delgado volvió sobre la necesidad de ordenar las prioridades. Sostuvo que la seguridad vial, las inundaciones, la prevención del delito y la infraestructura no pueden quedar subordinadas al calendario electoral. La discusión por las candidaturas, afirmó, llegará a su debido tiempo; los problemas de la ciudad ya están presentes.
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