Protección Civil recorrió el conducto que atraviesa la zona de Buenos Aires, Juana Azurduy y Río Piedras. Encontraron sedimentos, basura, árboles, hierros y cañerías. Una descarga constante de agua, presuntamente vinculada a Aguas del Norte, será informada para que se determine su origen.
Una inspección realizada en el canal que atraviesa la zona de Buenos Aires, Juana Azurduy y Río Piedras detectó un tramo de 150 metros con una importante acumulación de ripio. En algunos puntos, los sedimentos alcanzan 1,10 metros de altura y reducen considerablemente la capacidad de conducción del desagüe.
El operativo estuvo a cargo de Protección Civil, con apoyo de la Dirección de Tránsito. Los agentes ingresaron al conducto con cascos, guantes, barbijos y trajes de protección para revisar su estructura, medir los sedimentos y registrar los obstáculos encontrados.
El subsecretario de Seguridad de Metán, Federico Delgado, explicó que la acumulación tiene una altura promedio de 70 centímetros. Según el sector, las mediciones varían entre 30 centímetros y 1,10 metros.
El volumen depositado disminuye la sección hidráulica del canal, es decir, el espacio disponible para recibir y evacuar el agua. Esto puede demorar el drenaje y favorecer desbordes durante una tormenta intensa.
“Estos 150 metros son muy complicados. Hay que limpiarlos sí o sí antes de tapar el canal”, advirtió Delgado tras completar el recorrido.
Desde ese punto hasta la calle 25 de Mayo, el conducto se encuentra en mejores condiciones. Allí también aparecieron hierros y restos de árboles, aunque su extracción demandaría una tarea de menor complejidad.
Una descarga continua de agua
Durante la inspección, el personal encontró una cañería que descarga de manera constante un importante caudal de agua dentro del canal. Las imágenes tomadas en el lugar muestran el flujo cayendo directamente sobre el conducto.
La procedencia todavía no fue confirmada. De acuerdo con la información preliminar, el caño podría estar vinculado con Aguas del Norte, pero será necesario identificar la instalación y establecer si se trata de una pérdida, un desagote o una conexión con otra finalidad.
Tampoco se informó desde cuándo ocurre la descarga ni el volumen de agua que se vierte. El hallazgo quedará asentado en un informe que será remitido a la empresa y a los organismos con competencia en el sector.
La verificación deberá determinar a quién pertenece la cañería, cuál es el origen del agua y si corresponde realizar una reparación. Hasta contar con esa respuesta técnica, no puede atribuirse formalmente la pérdida a una empresa determinada.
Árboles, hierros y caños que cruzan el conducto
El relevamiento también permitió identificar árboles y ramas apoyados sobre la estructura, hierros expuestos, residuos y varias cañerías que atraviesan el canal. Estos elementos pueden retener materiales arrastrados por el agua y formar nuevos tapones.
Los árboles serán cortados en partes más pequeñas con motosierras para facilitar su extracción por parte de las cuadrillas municipales. La intervención comenzó en la zona oeste y continuará en los sectores incluidos en el informe.
Obras Públicas deberá establecer cómo se retirará el ripio acumulado. Debido a su volumen, se analiza el uso de maquinaria. El área también tendrá que resolver si los trabajos pueden ejecutarse con recursos municipales o si será necesario contratar el servicio.
La estructura conserva un buen estado general
La evaluación visual no encontró daños estructurales de consideración. Delgado estimó que el deterioro afecta menos del 10% del canal y señaló que las filtraciones observadas serían menores.
El funcionario consideró que, una vez retirados los sedimentos y los demás obstáculos, el conducto podría continuar funcionando durante varios años. Aclaró que se trata de una apreciación preliminar, ya que la inspección de Protección Civil no reemplaza un estudio estructural especializado.
La limpieza deberá completarse antes de avanzar con el cerramiento del canal. Los plazos cobran importancia ante la proximidad de la temporada de tormentas, que podría intensificarse desde mediados de septiembre.
Los controles continuarán en el sur de la ciudad
Protección Civil extenderá las inspecciones a otros desagües. Uno de los próximos puntos será el río Metán Viejo, donde el cauce se encuentra por encima del nivel de los canales Metán III y Metán IV.
Según la evaluación inicial, una topadora podría restablecer los niveles para favorecer el drenaje. Ambos canales también necesitan una limpieza antes del período de mayores precipitaciones.
El informe sobre el conducto de Río Piedras será elevado a las áreas correspondientes. Las prioridades son retirar el material que limita el escurrimiento y establecer el origen de la descarga de agua detectada durante la inspección.
SPACIO NOTICIAS SITIO OFICIAL!





¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora